Viernes 16, último día en el Pantanal


Como se me ofreció una cabalgata suplementaria que yo rechace me fui a leer y descansar a la orilla de la piscina. Estos días han llegado bastantes turistas brasileños. Hay no pocas parejas de homosexuales, sean hombres o mujeres.También han llegado algunos turistas que vienen a pasar una noche ya que la posada es bastante cara para estar mas tiempo.Yo gozo de un pequeño privilegio.
El último de los personajes conocidos fue Julinho, un guía pantanero independiente que de tanto en tanto trabaja para la posada. Por la tarde Ico me puso en un grupo en el cual yo no estaba programado. El hecho es que partimos en tres embarcaciones. En una de ellas íbamos, Walterio, fotógrafo italiano que conocí la noche anterior, un joven japones hijo de madre madrileña y su amigo un americano,yo y Julinho.

Jacaré en el Pantanal ( Brasil).jpg

Julihno es moreno ( como casi todo el mundo aquí) tiene facciones de indio guaraní y lleva una larga cola de caballo.Una cartuchera en la cintura y un machete. Como guía tiene ciertas iniciativas de promoción de su región y ciertas ideas que quiere poner en practica para ofrecer un tratamiento exclusivo y personalizado a sus viajeros. Como la idea de llevarlos a 2 horas de embarcación desde Porto Jofre (al final de la carretera Transpantanera) a observar jaguares y hacerles dormir en una tienda instalada en terrenos de unos pescadores, haciendo así que los pescadores aprovechen de la mana del turismo.
Pero a Julinho también le gusta ademas de hacer la corte a las niñas, demostrar su coraje. Para esto quiso cazar con sus manos un serpiente Anaconda ( los Anacondas no son venenosos) pero se encontró con el riesgo que otros serpientes muy venenosos estuviesen en el lugar.El sol comienza su descenso para desaparecer bajo el horizonte.La nubes se cargan de lluvia y aparece un cielo rojo-amarillo por el oeste y otro casi negro por el este.Momento propicio para fotografiar por ultima vez el paisaje pantanero.Por la mañana del sábado me vendrá a buscar una camioneta a las 3 de la mañana en dirección al aeropuerto de Cuiaba. próximo destino: Salvador de Bahía.

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Jueves 15, Pantanal


A las 8 de la mañana me vienen a buscar frente a mi habitación con un caballo ensillado. Seremos una pareja de brasileños jóvenes Ico el guía y yo. Animales no vemos esta vez, solo algunos pájaros, pero el placer de cabalgar durante casi 4 horas, me trajo recuerdos de comienzos de mi adolescencia cuando pasaba vacaciones en el campo en Chile, en la provincia de Colchagua.

Mi caballo es manso y obediente.Bastante seguidor, pero me conformo, el simpático joven brasileño tiene un alazán un poco mas nervioso e independiente.Es la segunda vez que montan los jóvenes esposos de Sao Paulo y después de una corta parada para ir a ver unos monos, el alazán se encabrita mientras monta el joven paulista y este cae de espaldas.

Afortunadamente sin daño aunque con susto.Tuvo suerte pues su pie podía haber quedado bloqueado en el estribo.Ico le propone que cambiemos los caballos y así yo tomo el alazán. Con el haré dos o tres cortos galopes( el caballo esta encantado y yo excitado, me siento como un niño inconsciente).El tiempo esta agradable, sin sol, una brisa refrescante aumenta el placer del paseo.
Después de almorzar a venido a verme Ico.Por una parte para buscar un desinfectante que le ofrecí ya que tiene heridas en la pierna debido a un accidente en motocicleta en la transpantanera después de chocar con un animal, de noche. Por otra para proponerme de ir a un sitio donde habría un nido de tucanes lo que significa casi seguro de ver y quizás de fotografiar tucanes en vuelo. Iremos en bicicleta.

La cabalgata de la mañana y la bicicleta por la tarde comienzan a terminar con mis fuerzas, sobre todo que el camino esta con mucha piedra y los neumáticos estan casi desinflados. Tres kilómetros mas allá encontramos un pantanero llamado Sebastiao Manoel Da Silva quien nos explica que tucanes no se han visto mucho estos tiempos y que la mejor temporada es la del mes de Agosto ya que los arboles estan cargados de guaranás, guayabas y mangos, siendo estas frutas las preferidas de los tucanes.

Por ahora hay mucho mango y por todas partes yacen en el suelo centenas de frutas que solo comen los monos y los caballos.
Sebastiao nos invita a su casa a 1 kilómetro de allí y nos presenta su esposa, su hija y sus 6 nietos. Es una familia típica pantanera, campesina y pobre, que trabaja desde la salida del sol hasta tarde. Para retardar la sensación de hambre durante las largas jornadas, los pantaneros preparan una bebida basada en polvo de guaraná, que hacen secar ellos mismos para después darles la forma de bastones de 15 cm de largo y 3 de diámetro que después de rallarlos mezclan con agua y azúcar. Esta bebida es calórica y sacia el hambre.
Sebastiao Manoel debe tener mas de 80 años, es muy religioso y me cuenta que en su comunidad la “Comunidad de Pedra Viva” preparan una fiesta para celebrar los santos San Sebastian ( el de la flecha atravesándole un costado) y San Antonio. En esta fiesta se reza se canta y se baila.Me dice que estoy invitado. Solo que la fiesta sera en dos meses mas.
Solicito tomar unas fotos de la familia y los niños están encantados de ver el resultado en el visor de la cámara. Se nota la excitación en sus ojos. Es el mejor momento del día.Yo doy mis agradecimientos a Sebastiao y le digo que estoy mas contento de haber conocido a su familia que de haber visto tucanes. Me agradece y nos despedimos.

Ico tiene miedo que yo no sea capaz de volver a la posada en bicicleta y me pregunta si quiere que llame para que me recoja una camioneta. Yo digo que no que muchas gracias y que llegaremos cueste que cueste, a pesar de los neumáticos desinflados.
Llegamos de vuelta a las 18 hrs y dice Ico que el también esta cansado. Si tu estas cansado-le digo-, yo estoy muerto. Después de cenar me doy un paseo por el jardín cerca de la piscina y en la oscuridad distingo las siluetas de una hembra y sus dos crías que han venido a ver si quedan mangos por el suelo y que no se los halla comido el caballo.

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Miercoles 14, Pantanal


El programa a pedido mío a sido simplificado: una actividad por la mañana y descanso por la tarde. Esta mañana vamos a observar animales a lo largo de la Transpaneira, con una pareja de simpáticos alemanes y su guía aleman mucho menos simpatico, al menos conmigo. Se parece incluso fisicamente a uno de los siete enanitos, es rezongón y quiere imponer su saber a medio mundo.No le gusta que yo habra la puerta de la camioneta para tomar fotografías, y solo da explicaciones en alemán. A mi no me explica nada a pesar de que habla muy bien el portugués. Esto no me impide bajarme cuando la camioneta esta detenida para fotografiar, y me dice irónicamente “si quiere lo podemos dejar a dormir aqui y lo pasamos a buscar mañana”, yo le doy a entender que lo tomo como una broma.
Esta mañana la caza fotográfica a sido fructuosa. Todo tipo de pájaros, caimanes, ciervos y venados, ñandúes, garzas se exhiben sin vergüenza alguna frente a nosotros. Es una verdadera maravilla. Tres horas de ruta, tres horas de un espectáculo único que nos da la naturaleza. Lo más insólito, aunque en Chile lo vi muchas veces en el campo, fue un campesino dormido a la orilla de la Transpanera probablemente después de una noche bien regada con cachaza.Pero claro en Chile no hay cachaza.
Siesta por la tarde e intentos vanos por obtener el mas pequeña contacto a través de mi celular. De Internet tampoco hay novedades.El temporal de lluvia perturbó las conexiones telefónicas en todo el Mato Grosso y el Pantanal siendo un inmenso territorio selvático gozará de la reparación mucho mas tarde. Esto ha impedido que como era mi deseo, yo pudiera ir publicando este blog mas a menudo. Probablemente debere esperar hasta el sábado cuando llegue a Salvador de Bahia.

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Martes 13, Pantanal


Esta mañana ya que el día esta muy lindo, iremos al río a pescar pirañas. Las pirañas no las vamos a comer pero las lanzaremos al agua con un flotador hecho con trocitos de bambú para que los pájaros se lancen en picada desde los arboles y yo pueda fotografiarles en plena acción.

Ico sabe interpretar mis deseos y necesidades fotográficas, como nadie, sabe voltear la embarcación para que pueda seguir ametrallando el vuelo de los pájaros.Sabe acercarse con la lancha y ponerse de frente a un Jacaré para fotografiar sus ojos a 1 metro, y sobre todo sabe reconocer los nombres de todo lo que se nos pasa por delante, pájaros, monos, tapires,armadillos y otros “bichos”.

Claro, esta mañana la pesca ha sido milagrosa en cuanto a especies diferentes de pájaros. Respecto a monos fuimos vencidos por los mosquitos y tuvimos que retomar la embarcación y salir de la selva, eramos victimas de verdaderos ataques en masa. Afortunadamente después no quedan huellas ni escozor, por lo menos a mi.

Por la tarde tengo programada una caminata a un sitio donde se ven monos al inicio de la Transpanera. Esta vez no voy con Ico quien debe hacer un paseo con un grupo, sino con José, otro guía pantanero, ambos nacidos en Poconé. Hacemos una caminata de 2h30 con un calor sofocante y siempre la misma humedad.

Es el paisaje pantanero por excelencia.Grandes pastizales que se cubrirán completamente de agua en unas semanas mas, pequeños islotes de selva ligeramente elevada donde los animales se refugian. Algunos de estos islotes se convierten en verdaderos nidos de serpientes cobra, ya que la inundación durará de diciembre a marzo y en abril las aguas comenzarán a bajar y los animales a circular nuevamente por este inmenso territorio.

Esta vez vemos un lobezno que solo José con su ojo avizor logra divisar a una distancia de treinta metros a la entrada de la selva,completamente inmóvil ya que nos habrá detectado mucho antes. Afortunadamente el teleobjetivo permite acercarlo.Así pasa siempre durante la caminata, por mas que yo trate de ubicar algún bicho que se mueva, no lo logro, sin embargo Jo José detiene cauteloso, agudiza el oído y solo a través del ligero crepitar de las hojas o de ramas que se mueven. Sabe en que dirección esta el animal. Caminábamos espantando los mosquitos en la selva y José se detiene, mira, escucha y me dice – allí hay una tortuga.Efectivamente a unos ocho metros encontramos una simpática tortuga macho de unos 50 ctms.La tortuga al voltearla tiene el caparazón hundido. Esto le permite acoplarse con la hembra.

Seguimos la marcha después de girar por entre los arboles, a veces caminando agachados. Yo comienzo a sentir un cierto cansancio, los monos no aparecen en cantidades, pese a que el paseo se llama el Valle de los Monos, pero la naturaleza es así, los animales tienen territorios a veces extensos y mudan en función de sus necesidades. José me cuenta que estos sitios (la sabana) han estados bastante secos antes de mi llegada. Ahora la hierba lo cubre todo debido al agua que cayó el domingo mientras yo estaba en Cuiaba.Me cuenta como en agosto los arboles como el “puvia” y el “ipe” dan lindas flores rojas y amarillas.

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Lunes 12, llegada a la fazenda Piuval, Mato Grosso


Mañana voy a hacer dos o tres compras ya que estoy sin maleta sin nada. Jabón, repelente para mosquitos y como tengo una barba que esta creciendo me detengo donde Esteban quien le corta el pelo a un cow-boy pantanero, con un acento digno de un vaquero de Nevada. Por primera vez en mi vida siento el sudor correr por mi frente y los ojos. Esteban, el peluquero, anda por los 70 años y no pierde tiempo en palabras. Mejor para mi, así se concentra en no cortarme la cara con su navaja. Salgo sin la cara ensangrentada y esto me cuesta 5 francos suizos.

El otro personaje que también ronda los 70 es un señor en la Plaza República que vende miniaturas de la fauna de la región, como me dice que es artesanía, yo le creo ya que a mi me servirán para mi blog.

A las 11h30 llega un coche de la Fazenda Piuval a buscarme. Pasaremos a buscar tres alemanes al aeropuerto y yo tratare de recuperar mi equipaje. Mi maleta llego el mismo día que yo pero tarde por la noche. Sorprendente rapidez para un equipaje expedido al corazón del Brasil y para el que yo tuve que tomar tres vuelos. Estoy contento.

Una hora y media mas tarde tomamos la Transpaneira y de allí por una pista de tierra muy roja alcanzamos la hacienda. El lugar es extraordinario. Frente a las habitaciones, la piscina, y mas allá un llano muy grande donde pastan unas cien cabezas de ganado.

Me recibe Rosario la recepcionista y conversamos como si ya nos conociéramos de antes. Es simpática y amable. Me cuenta que Ico será mi guía durante la semana. Y que cada día tendré una excursión ( 2h30 de caballo, 2h30 de embarcación, un safari nocturno como le llaman, mas 2 horas diarias de caminata). Ico me acompañara siempre. El nació en este lugar, tiene 28 años y le gusta la fotografía. Trabaja mucho como todo el personal aquí y no tiene un salario muy alto.Hace de guía por la mañana y por la tarde y después de una ducha sirve a los clientes en el restaurante.
Ese mismo día hacemos un paseo de reconocimiento del lugar. Desde el punto de vista del rendimiento fotográfico nada top. En la selva hay mucha vegetación y poca luz y mi teleobjetivo consume bastante luz, el día no esta muy asoleado y no se ven muchos “bichos” como llaman ellos a los animales.

Sobre todo vemos algunos Araras azules, unos papagayos muy vistosos y ruidosos que vuelan en pares y a raras veces en bandadas. Algunos monos somnoléan en lo alto de las ramas y un coati se escapa a gran velocidad. Conversamos y nos entendemos muy bien con Ico.
Al final de la caminata toma una varilla, da unos toques a una rama de árbol y por milagro aparecen cientos de hormigas. Me explica que estas hormigas si pican, te inoculan una substancia toxica que produce una reacción alérgica y altas fiebres. Yo no toco, me alejo y seguimos el camino. Los mosquitos hacen su aparecida dentro de la selva ya que la tarde es calurosa. Volvemos a la Pousada.

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Domingo 11, en Cuiaba


He llegado al final a Cuiaba y me voy acercando al Pantanal. Cuiaba no es una ciudad bonita aunque si es bastante grande. Cierta prosperidad brasileña no ha pasado por aquí. Ciertos lugares me han hecho pensar a algunos barrios de mi Santiago natal de los años 65-70. Mi estadía aquí sera corta.Una vez que recupere mi maleta perdida en París, me ire al Pantanal, mi destino en esta región.

Por la noche se ha puesto a llover, como llueve solo en los trópicos. Rayos, truenos y relámpagos y mucha agua. Así de una vez, porque dura poco pero moja mucho. Como es una ciudad que parece deprimida y como es domingo cuesta encontrar un restaurante para comer por la noche. Me han recomendado una churrasquería y como desconfío, ya que se ve mucha pobreza, llamo un taxi.
La búsqueda es laboriosa,sobretodo ayudado por mi chofer que no tiene menos de 70 años; pero el hombre conoce su ciudad y le da mucha importancia a que no me quede sin comer esta noche. Al final, me deja en lo que parece ser un restaurante donde va la juventud dorada de la megapolis (Cuiaba tiene un millón de habitantes).

Parezco ser el único extranjero y hay mucho ruido, todo el mundo ríe canta y sobre todo se despachan buena cantidad de cervezas. todos se han sentado frente al televisor para ver una emisión de juegos en directo, en la tele.

Sigue lloviendo y el mozo me ofrece un servicio algo pomposo ya que no deben venir muchos extranjeros a comer aquí. Mucha carne y acompañamientos como para alimentar a tres. Regreso en taxi al hotel, y sorpresa, me duermo rapidamente aún con el ventilador y el aire acondicionado funcionando y sonando a 70 decibeles.

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