Nikon D600 y Nikon 20mm 2.8D, vistiendo el otoño


Son estas mis primeras fotos publicadas con la nueva Nikon D600. Durante el paso del formato Dx con mi antiguo Nikon D300 al Full Formato con la nueva cámara D600 de Nikon se concretiza la primera etapa. Esto va a confirmar la idea que los cuerpos de las camaras pasan y los objetivos quedan.

En esta oportunidad quise probar un objetivo que se me presto, ya que aun no he adquirido ninguna lente adaptada al formato completo del segmento  gran angular. Se trata de un lente Nikon 20 mm 2.8 D AFS.

Mi conclusión es que la fineza de detalle que tiene el 16-85 mm 3.5/5.6 de Nikon no se encuentra en esta foto. La toma se ha hecho como todas las otras de este post, sobre un trípode y con disparador remoto, sin levantar el espejo a una velocidad de 30 segundos, un diafragma 11 y un enfoque manual a 50 cm. El ISO esta determinado a 100.

La iluminación viene en todos los casos de los hitos luminosos de un parque sin ninguna otra fuente luminosa. Ningún efecto HDR se ha aplicado a las fotos. El carácter acentuado de las nubes podría falsamente insinuar esta idea. Tratandose de algunas pruebas hay claro esta, algunos errores de nivelado del horizonte en la foto de mas arriba.

Todas las pruebas han sido reveladas con Lightroom 4.2 reforzando por aqui o por alla los niveles ,el contraste y nada mas. Todas han sido tomadas en formato RAW.

En esta ultima foto mis temores de que fotografiando una luz de frente se obtendría un desagradable efecto de flare no se confirman. El contraste general es satisfactorio. En la ultima también se ve una mejoría en la nitidez del primer plano probablemente acentuada por los reflejos de la humedad de las hojas y el suelo. Mi conclusión confirma la sospecha que se puede encontrar un lente en la gama de gran angulares mas recientes, donde la exigencia de microcontraste de los captores modernos se vea reflejada de mejor manera en el resultado final, que con la óptica usada en este ejemplo.

Una ultima foto tomada de con luz natural. Espero vuestros comentarios.

Suiza y sus artistas.


He ido a pasar tres días a la montaña. A unos 150 kilómetros de mi casa, en los alpes suizos. Formidable la percepción que un ciudadano como yo y como muchos de ustedes, puede tener de ese mundo de alturas y nieves.

Los alpes suizos son en Europa la referencia probablemente de este mundo de alturas, de picos y de aldeas que acostumbran recibir como huéspedes, a gente adinerada, a estrellas y meteoritos de alta sociedad. Lugares como Verbier, Crans-Montana, Zermatt o Saas Fee les suenan muy familiarmente a la alta sociedad americana o europea.

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Pero no hay que engañarse. La mayor parte de los alpes es un mundo de tradiciones, de silencio, de pequeños pueblos aislados del mundanal ruido. De hombres y mujeres de trabajo. Si bien es cierto que en el Valais suizo la agricultura ha perdido mucha importancia en los últimos años, dando paso a la explotación de viñas y sus vinos suelen ser de buena calidad.

51 picos de más de 4000 m de altitud están situados sobre tierras valaisanas, cabe destacar el Cervino y el Pico Dufour, el pico más alto de Suiza (4634 m).

Es verdad que el chalet donde estábamos hospedados parecía a una casa de muñecas. Todo respira el perfume rustico de la madera. La literatura y la pintura del siglo XVII y XVIII abundan en descripciones románticas de estos maravillosos parajes.

Una breve lista escritores o pintores suizos que han descrito magistralmente este país :

Jean-Jacques Rousseau.

Filósofo y escritor genovés, levantado en la tradición protestante, evoca los recuerdos felices de su niñez en “Sueños del paseante solitario”. Su amor por la naturaleza se prolonga en meditaciones donde es estira la imaginación hacia lo infinito, prefigurando así varios temas románticos.

Hermann Hesse.

Lucha contra el nacionalismo, el fanatismo y la intolerancia. Su obra defiende bien evidentemente la libertad del hombre frente a su destino. Con “El Lobo de las Estepas”, Hesse hace un brillante análisis romanesco de la guerra y de las crisis morales que le acompañan. Pero es para el “juego de las perlas de vidrio”, libro extremadamente rico y complejo, que obtiene el premio Nobel de Literatura en 1946.

Robert Walser.

Considerado como un precursor de Kafka quien le admiraba, este novelista-poeta del Appenzell ha dejado obras a la vez líricas y maliciosas. Incapaz de integración social, y después de una vida difícil de criado, luego de empleado de banco, entra en 1929 en una clínica siquiátrica que no dejará hasta su muerte.

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Aloïse.

Esta artista pasa casi toda su vida en un hospital psiquiátrico. Sus pinturas tienen muchos colores, son rebuscadas en el Museo de arte bruto de Lausana que también expone numerosas obras de arte conmovedoras producidas por esquizofrénicos, paranoicos, presos y otros marginales. La visita de este museo único es apasionante. Aloïse es la heroína de una notable película de ficción realizada en 1978 por Liliane de Kermadec con Isabelle Huppert y Delphine Seyrig como intérpretes.

Alberto Giacometti.

Las obras de este artista nacido en los Grisones representan al principio seres elementales, macizos y lisos. Cada vez más estilizados, su búsqueda de las formas humanas ha sido influenciado por el arte africano y por el de las Cicladas. Con el tiempo estas estatuillas con títulos muchas veces irónicos disminuyen de talla y se vuelven personajes inmóviles, reducidos a una superficie corroída. “Giacometti escogió esculpir la apariencia situada y sólo se reveló por ella, logrando el absoluto”, escribía Jean-Paul Sartre.

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Ella Maillart.

Gran viajera, también es una deportista que fundó a los 16 años el primer club suizo de hockey femenino y practica esquí o yachting. Pero su destino la lleva en URSS luego hacia Oriente. Sus libros de viaje, entre los cuales “Oasis prohibida” (1937), se reeditarán sin parar tanto en francés como en inglés.

Friedrich Dürrenmatt.

Este famoso dramaturgo de lengua alemana también es cineasta y crítico de teatro. Sus comedias, expresionistas por sus situaciones y sus personajes, desarrollan una sátira de la actualidad y muchas veces se aparentan a una fábula o a la moralidad. Dürrenmatt se conoce esencialmente por su obra “la visita de la anciana” la cual denuncia la venalidad y las complacencias humanas son más severidad y convicción que la mayoría de las obras contemporáneas : “compro la justicia… todo se puede comprar”, dice el personaje principal.

Jean Tinguely.

Este especialista de figuras con elementos móviles, con máquinas inútiles fabricadas con ayuda de elementos de desechos, chatarras y objetos, se sitúa fuera de la tradición. El funcionamiento de sus máquinas frenéticas, delirantes, a veces desemboca en su destrucción. Estas extrañas obras irónicas plantean el fin y las maneras del arte. Son también, con mucha fantasía, una crítica de la civilización tecnológica.

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Jean-Luc Godard.

El más intelectual de los cineastas nació en Nyon. Su obra comienza en 1959 con Sin más soplo, Pedro el Loco y la China. La segunda parte de su obra comienza diez años más tarde con Sauve qui peu (la vie), luego Prémon Carmen, Détective y Je vous salut Marie.

Le Corbusier.

El maestro de la arquitectura moderna, sin embargo suizo, no ha construido mucho en su país de origen. Se ha impuesto en Europa por sus escritos y por la escuela que fundó en París. En sus realizaciones, Le Corbusier pasa de la utilización racional de las estructuras de hormigón armado a la explotación de sus posibilidades arquitectónicas y plásticas.

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