Hombres al borde de la crisis de fertilidad.


Hace dos días baje temprano a comprar el diario. Aquí muy cerca de mi edificio esta el local donde en mi barrio se venden periódicos, revistas y tabaco pero también vino, pastas y otros abarrotes. Solo faltan las verduras y el queso fresco. Muchos de estos locales llamados en francés “Bureau-Tabac” ( Oficinas de tabaco) están manejados por extranjeros ( los extranjeros son el 20 por ciento de la población en Suiza).

Al dependiente lo conocí un día mientras iba a las clases de natación en la piscina municipal donde llevaba también sus hijas y me contó que había llegado a Ginebra desde Afganistán al final  de los años ochenta cuando las tropas soviéticas comenzaban a retirarse después de haber invadido el pais.

Compre el diario francés “Le Monde”. No siempre compro el mismo pero es el que mas me interesa leer. Normalmente los periódicos nos cuentan lo que cambió en el planeta desde la noche anterior. Pero esta vez había un articulo con una historia capital y que en su titulo ponía “hombres al borde de una crisis de esperma“.

Personalmente el tema no debiera haberme interesado tanto en lo personal, mi fertilidad ha quedado probada, pero si ponía en juego una situación universal.

El articulo resumía un programa de televisión que se difundiría al día siguiente en el canal franco-alemán Arte, el que tiene reputación de ser muy serio y de un excelente nivel. Arte prometía una investigación excepcional firmada por los periodistas Sylvie Gilman y Thierry de Lestrade.

El reportaje fue verdaderamente excepcional ya que trata uno de los problemas mas agudos y críticos en que se pueda encontrar la especie humana aparte del calentamiento global. La fuerte caída de la fertilidad en los hombres.

The Poetry of America and Geopoliticus Child Watching the Birth of the New Man

The Poetry of America and Geopoliticus Child Watching the Birth of the New Man. Salvador Dali.

En nuestra sociedad moderna han sido puestas en el mercado mas de 85.000 substancias químicas, sin que se sepa algo sobre la mayor parte de ellas, ni de sus efectos sobre el aparato reproductivo, ni sobre nuestro sistema inmunitario ni sobre su potencial cancerígeno.

Según el profesor Niels Skakkebaek de la Universidad de Copenhague, en las sociedades industrializadas se observa una disminuir de mas del 50% del numero y de la calidad de los espermatozoides y una multiplicación de ciertas malformaciones congenitales en el hombre, lo que demostraría una tendencia al hermafroditismo en el caso de ranas, lagartos y peces.

La desaparición progresiva de varias especies de animales se debe en parte a la acción de perturbadores endocrinos a los cuales estamos expuestos también todos los seres humanos. Estamos siendo tratados como los conejillos de indias de un experimento de la industria química y farmacéutica desde hace varias décadas y solo ahora ultimo se ha podido demostrar el mal creado con el paso del tiempo ya que si bien en toxicología existe una regla importante, que dice que “la dosis crea el veneno” se ha demostrado esta vez, que con estos elementos perturbadores es “el momento en que se es expuesto y la duración de su exposición” lo que determina su grado de toxicidad.

El reportaje dura 55 minutos y yo estoy pegado a la pantalla sin poder creer lo que diferentes científicos de diferentes países vienen demostrando. Si los gobiernos no ponen reglas serias, en varias décadas la especie humana  y su sistema de reproducción estará llegando a su ocaso. Sin ser antropocentrista quiere decir ni mas ni menos la extinción de la especia humana o la transformación en una sociedad creada artificialmente en  probetas.

Ya lo sé. No es esta una buena noticia. Descubrimos una vez mas que el ser humano empujado por su afan de poder, ha hecho mucho por desvirtuar el descubrimiento cientifico y terminar transformandolo en mercado.

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La casa frente al mar.


Hace algunos años mi amigo Regis, me propuso acompañarlo en un proyecto de retrato-documental del pintor norteamericano Edward Hopper. Los cuadros y la figura de Hopper fueron bastante divulgados en la prensa europea en aquella época, y yo tuve la sensación de tener ante mi, al “pintor fetiche del alma americana”, por lo que acepté con gran placer. Regis partió con Nathalie, su novia a los Estados Unidos a filmar las escenas que deberían trazar la pintura de Hopper a través de la geografía de la Nueva Inglaterra.

A su regreso de Cap Code, nos pusimos a trabajar esporádicamente en nuestro tiempo libre en la edición del film. Desde esta época (probablemente 15 años) el universo de Hopper esta allí en mi imaginación. Su manera de pintar la luz y los colores, creando una atmósfera propicia a mis sueños. “El interés de Hopper por la luz mística de la aurora y el crepúsculo” como diría el escritor John Updike.

Hace unos días encontré el anuncio de venta de una casa, situada en Caulín Alto, provincia de Chiloé, en Patagonia chilena. Es una casa simple, con dos pisos en madera de alerce, con forma de L en medio de un gran terreno de 25.000 metros cuadrados en lo alto de una colina mirando al mar. Cien metros bajando la colina un gran bosque y después el Océano Pacifico con su rugiente espuma azotando la costa. La casa está pintada de ocre y sobresalen de su tejado dos chimeneas humeantes. Se yergue sola ante la inmensidad, como salida de  los pinceles de Edward Hopper.

Corn Hill. Truro, Cap Cod. Edward Hopper, 1930.

Corn Hill. Truro, Cap Cod. Edward Hopper, 1930.

El clima  frío y lluvioso de la patagonia dificultan el solo imaginar pensar en vivir todo el año allí, y los meses de diciembre a febrero son cortos para rentabilizar una inversión en esta zona del mundo. Mis medios tampoco me lo permitirían.

Nunca se ha borrado de mi mente el sueño de pasar temporadas en aquellas tierras que pisé cuando niño. En mi juventud pensé que el carácter del hombre estaba dado por el relieve, el clima y los colores de su tierra natal. Que el piqueteo de una lluvia incesante daba seres tristes y melancólicos, que la influencia del mar y el viento daba gente testaruda y cerrada en si misma y que la vegetación densa y tropical daba gente dulce y amistosa. Afortunadamente las cosas no son tan simples como yo pensaba en aquella época.

No se como sera el carácter de la gente que vive en los cuadros de Hopper ni si están modelados por el paisaje o por el clima. Pero me temo que muchos de sus personajes sean el reflejo no de su propio entorno fisico, montañas, bosques o praderas, sino de la melancolía y la soledad del hombre moderno en toda su ambigüedad. Esta es la obra de un pintor no convencional que nos hace reaccionar descubriendo en cada uno de sus cuadros algo de nosotros mismos.

Nighthawks. Edward Hopper.

Nighthawks. Edward Hopper.

Al cabo de unos tres meses, el film que habiamos comenzado había avanzado bastante pero Regis nunca logró obtener los derechos de reproducción de las obras de Edward Hopper, por razones de orden financiero, y el proyecto quedo inmovilizado. Yo sigo soñando con casas en lo alto de una colina mirando al mar.

Los hijos.


El domingo hubo un sol radiante aunque la temperatura ha refrescado desde hace unas semanas. Prácticamente no están quedando hojas en los arboles y por el suelo se ven tapices de hojas secas. Almorzamos con mi suegra y mis cuñados, conversamos y  escuchamos discos. El mas recientemente comprado era el de Emiliana Torrini una voz islandesa, como su compatriota Björk, cálida e intima quien ha ganado varios premios en su pais.

La tarde paso rápido y las visitas se fueron no sin al final degustar mi licor de limón comprado en Capri, hace unas semanas. Una siesta se imponía pero mi hija me recordó nuestro plan acordado la semana anterior. Este consiste en un paseo por el bosque al caer el día cada domingo. Ella aun no cumple sus ocho años y se ha convertido en admiradora de Abba después de haber visto el film “Mamma Mia”.

El plan incluye un paseo en que cada uno escucha su propia música mientras caminamos por el bosque a la orilla del río en las cercanías de nuestro departamento. A esa hora las luces de las casas que se ven en la lejanía están ya encendiéndose y una vez que comienza a oscurecer nos guiamos bordeando el camino a orillas del río.

En esos momentos casi no hablamos, a no sea que yo le comente algunos efectos que crean la cálida luz bajo los puentes o entre el follaje de los arboles.Solo nos miramos a veces y sonreímos con complicidad. El momento es poético y creo que ella debe sentir esta belleza poco habitual de la penumbra. Es raro cruzar alguna persona a esa hora y sin embargo nos sentimos en seguridad. Es un verdadero privilegio.

No creo que los miedos de mi hija se parezcan a los míos. Tampoco creí en mi época de niño que viera el mundo como mis padres podían hacerlo, ellos con su propia historia tan lejana para mi. La distancia entre nuestras propias historias mantenía ese misterio de la infancia hacia el mundo de los padres que casi no existe hoy.

Nunca trate de “tu” a mis padres. En aquel tiempo vivían en un pedestal que era el suyo como mis abuelos y mis tíos, y poseían a alturas diferentes todos, su propio pedestal. El de mi madre era algo mas: era como un altar. Un día cuando tuve 19 años me atreví a romper el pedestal de mi padre y éste cayo. Ese instante sentí mas miedo que cuando deje de creer en dios. Quizás ese día me hice hombre.

imagen de Flickr

imagen de Flickr

Como decía, en aquel tiempo niños y adultos mantenían entre ellos una buena distancia. Hoy esa distancia ha casi desaparecido porque los niños saben demasiado. Nos sentimos inclinados a darles un montón de explicaciones y llega el momento en que se creen listos. Comienzan a criticarnos, no para hacerse hombres o crecer, sino por un juego de poder que esta sociedad les ha obligado a saborear.

Nunca supe cuanto ganaban mis padres ni como me hacían para vivir, en todo caso a mis ocho años, ni sabia si hacían el amor ni si les gustaba. Ni porque iban al medico ni que les decía. Simplemente me decían ” no tienes porque saberlo” y yo me conformaba. Siempre había algo importante de lo que yo no me enteraba.

No creo que todo deba saberse sin que uno se lo pregunte. Las preguntas deberán tropezar, caer y levantarse  en el largo y doloroso camino hacia la verdad. Pero aun cuando llegue el día que creamos saber, nos sentiremos aun mas solos, y mirando a lo alto estarán  los pedestales vacíos.

Contactos insatisfactorios.


Hay una frase que se adapta perfectamente a la situación que he vivido hace un momento. La frase que cito aquí la encontraran en una novela de Richard Ford que leo en este momento llamada “El periodista deportivo”, en la que escribe:

Como todos los signos, estos pueden ser buenos o malos y yo deduzco de ellos que la vida, cualquier vida, no esta tan desconectada de las cosas ni es tan fortuita como puede parecer, y que en el fondo todos buscamos un contacto satisfactorio cada vez que tenemos la oportunidad.

Mientras bajaba en el ascensor con mi hija para ir a su escuela nos topamos con el Sr. Müller, quien vive un piso mas abajo.

Hace cuatro años que no saludo al sr. Müller, quien viniendo un día a quejarse a mi departamento por un supuesto ruido, nos dijo a mi y a mi mujer que deberíamos mejor amaestrar a nuestra hija quien tenia apenas tres años a la sazón. Nunca mas le saludé. Mas tarde supe que el sr. Müller no oía bien y que habría sido enviado por su esposa.

Un día nos cruzamos en la Opera, y habiendo compartido el placer de la música o habiendo esta misma música, suavizado mi malestar por su inepcia al mal tratar a mi hija, estuve fugazmente inclinado a olvidar el incidente pasado. No lo hice. No creo que lo bello, ni el arte haga a la gente mas atinada. El sr. Müller no debe ser una mala persona. Es solo una persona de cierta edad a quien los niños molestan.

Tengo  la impresion que esto es algo corriente en sociedades donde personas de edad viven de manera bastante aisladas porque no se les considera productivas ni maleables.

El estado físico y mental de estas personas corresponde a una gran cantidad de ocupaciones productivas, a las que podrían aportar considerablemente, sin embargo se les mantiene en situaciones que muchas veces les empujan a separarse del cuerpo social para el cual tanto han contribuido.

Volviendo a las palabras de Richard Ford yo también busco la oportunidad para establecer un contacto satisfactorio, pero el sr. Müller no da signos o quizás sea él quien espere un signo mio.

Otra historia de desencuentros.

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