De Alaska a Ushuaia: Ready again.


Después de haber estado echando raíces en Fairbanks y de haber tejido una mini-red social y de haber encontrad una familia de remplazo, retomamos la ruta este domingo 8 de Junio. Experiencias humanas enriquecedoras y encuentros de diversa índole han hecho de estas “vacaciones en las vacaciones” un momento muy particular. Fairbanks es una ciudad increíble. Poblada por gente increíble. Agradecemos a todos por su apoyo !.

Encontrar la solución para reemplazar la estructura quebrada de una de las bicicletas nos llevo unos veinte días. Cuanto intercambio de mails y llamadas telefónicas para verlo llegar un día cualquiera!. Fue un alma caritativa que nos empujo hace 22 días atrás hasta allí donde quedamos varados al borde de la ruta la ultima vez.

Ya que el movimiento es el motor del hombre este es el momento para recobrar nuestro equilibrio en bicicleta y avanzar. Y como dicen aquí: “ready to eat ready to road” o mejor literalmente “listos para comerse el camino”.

Infinitas gracias a Sandro Maret de “Happy Sport” quien fue el elemento indispensable en esta avería metálica. Gracias por su energía y su generosidad.

Les deseamos un buen comienzo de verano co nosotros, y nos vemos en Whitehorse a 950 kilomtros de aquí.

De Alaska a Ushuaia en bici: los primeros 850 kilómetros.


Continua aquí el relato de nuestros dos amigos suizos que se fueron un 1 de Mayo a recorrer América en bicicleta de norte a sur. Decididos a llevar adelante su combate contra una enfermedad mortal que aqueja a uno de ellos, llamada mucovicidosis. La última vez los dejamos cuando llegaban a Prudhoe Bay.

De Prudhoe Bay a Fairbanks en Alaska.

Es difícil comenzar a contar nuestro viaje después de haber pasado estos últimos 24 días tan ricos e intensos. Comenzaremos simplemente por allí donde quedamos la ultima vez en Prudhoe Bay, una ciudad en el extremo norte de Alaska.

Después de haber vivido ocho días a la espera de una mejoría improbable de la meteorología con vientos que no cesaban de soplar a 60 km/h haciendo oscilar la temperatura entre 15 y 20 °C bajo cero, la famosa Dalton Higway se mantuvo cerrada a los vehículos incluyendo a los camiones.

Después de haber analizado todas las opciones nos resignamos no sin sentirlo, a tener que buscar un transporte en camión. Dolorosa realidad la nuestra. La idea hizo camino poco a poco en nuestra mente. La suerte de abandonar este llano ártico se presento bajo la forma de un “trucker” bien simpático, Floyd. Su camión ultra-pesado nos llevo junto al centenar de kilos de equipaje 90 kilómetros que transportábamos al interior de la zona. Gracias Floyd!.

Este primer día el clima estuvo acogedor comparado con el rudo tiempo que tuvimos días antes. Así fue que pudimos dar nuestras primeras pedaleadas. Que alegría. Un paisaje que nos dejaba sin respiración con tanta belleza. La cinta de cemento se desarrollo bajo las ruedas en esta inmensidad blanca y bajo un silencio ensordecedor.

Sin embargo todo se echo a perder hacia el final del día cuando Vincent se percató que le faltaba un pequeño saco que llevaba siempre a la espalda y que contenía una linda cantidad de dolares, los papeles de identidad, la visa para los Estados Unidos y las tarjetas de crédito. Enfin … todo!

Si poder probar nuestra identidad y sin medios de comunicación durante los siguientes 360 kilómetros el cuadro se comenzaba a oscurecer como también el tiempo en los días que vendrían, aunque esto lo sabríamos mas tarde.

Que hacer?. Como reaccionar?. Una vez pasada la sorpresa, decidimos dejar nuestras bicicletas algo camufladas y ponernos a hacer stop en esta ruta desierta regresando a Prudhoe Bay. Una noche sin dormir, unas llamadas telefónicas y un camión nos llevo nuevamente hacia donde estaban nuestras bicicletas sin haber podido encontrar el maldito saco. Perdiendo casi la esperanza, decidimos avanzar hacia nuestro objetivo y alcanzar la ciudad de Coldfoot a varios cientos de kilómetros.

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Cansados con el cuerpo adolorido y casi sin dormir, logramos hacer 55 kilómetros con un frió que mordía la piel sin que las ocho capas de ropa de Michael protegieran de algo. El termómetro señalaba -10°C y tuvimos que utilizar nuestra botella de gaz destinada a calentar los alimentos para calentar agua y así dar un poco de vida a nuestros pies y nuestras manos.

Kilómetro a kilómetro logramos llegar Coldfoot donde nos esperaban un restaurante y una estación de gasolina. Y allí que sorpresa. Floyd estaba allí tomando un café y anunciándonos haber encontrado nuestro saco perdido cinco días antes en un rincón de la cabina de su camión. Una circunstancia única esta de habernos encontrado allí los tres. Estábamos salvados. Sin embargo el saco había quedado en una custodia en Fairbanks a 500 kilómetros de allí y hubo que esperar dos días para recuperarlo y todo estaba allí hasta el ultimo centavo. Gracias nuevamente a Floyd!.

Lavados y medianamente descansados nos lanzamos a lo largo de la ruta septentrional. A medida que avanzamos el tiempo se suaviza ofreciéndonos lindos días asoleados y algo de lluvia también. Las noches que no son noches (gozamos de 24 horas de luminosidad) son frescas pero sin comparación con las primeras. El contraste es inmenso: lo blanco de la inmensidad de North Slopes deja paso al bosque y una vez llegados al Paso de Atigun los arboles harán su aparición.

Paso de Atigun, Alaska

Hemos visto caribúes alces, castores y otros especímenes desconocidos para nosotros, ademas de un oso que aterrorizado por dos seres barbudos en sus bicicletas, se detuvo curioso antes de entrar en el bosque.

La Dalton Highway es la única que une Prudhoe Bay a Fairbanks y se extiende sobre 840 kilómetros. Asfaltada en solo 1/10 parte, ni negocio, ni estación de gasolina ni habitaciones, prácticamente nada. Imposible entonces reabastecerse en alimentos y con solo dos paradas para comer, le llaman la “Kamikaze Trail”.

Esta denominación es la mejor ilustración de lo que nos pasaría mas tarde. Durante una bonita bajada, Vincent se lanzó a gran velocidad sin perder de vista, así como por intuición, la dinámica de su rueda. Apenas tuvo el tiempo de levantar la vista, se embutió violentamente en la bicicleta de Michael. El vuelo de cóndor lo realizó antes de caer estrepitosamente al suelo. Resultado del accidente una rodilla a mal traer y rasguños múltiples. La estructura de la bicicleta sufrió una avería la cual mediante una seudo-reparación nos permitió avanzar aun 100 kilómetros.

A menos de 54 kilómetros de la segunda mas grande ciudad de Alaska nos encontramos hoy 21 de Mayo con la estructura de la bici rota, esperando al borde del camino para que un vehículo nos lleve a Fairbanks. Frente a esta nueva dificultad no nos queda mas remedio que se nos envíe una nueva estructura desde Suiza. Cuanto tiempo tomara y cuanto nos costara?. Imposible decirlo pero cueste lo que cueste les estaremos haciendo llegar novedades. Probablemente esta vez desde Whitehorse en el Canada.

Hasta la próxima.

Michael y Vincent.

De Alaska a Ushuaia. Comienza el viaje en Prudhoe Bay.


Desde la partida, hace cinco días, todo se encadenó rápidamente. Las maletas, los medicamentos, y las bicicletas llegaron a Prudhoe Bay. Estamos extenuados, pero contentos de haber al fin llegado a Alaska.
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El frio es glacial y el viento lo hace fatal (-20 grados). Tratamos desde hace tres días encontrar una solución a este problema. El viento del este de una increíble violencia, barre el territorio y nuestros planes establecidos.

La solución se impone por si misma: la espera y la paciencia. La perspectiva de una mejoría de las condiciones climáticas nos dan la ocasión de prepararnos para el comienzo de este viaje.

Esta mañana, para tomar “aire fresco” nos fuimos a dar una vuelta de 45 minutos, donde a duras penas pudimos recorrer 5 kilómetros con un viento aullando en los oídos.

Es todo lo que podemos decir por el momento. A esta latitud, Internet es un producto escaso y caro. Esparamos darles mas novedades cuando lleguemos al proximo pueblo Coldfood a 360 km de aquí.

De Alaska a Ushuaia en bici: relato de dos jóvenes aventureros.


Comienza aquí una serie de crónicas de un viaje con todas las características de un largo periplo de un extremo de la tierra al otro. Pero ademas sera el homenaje a dos jóvenes suizos que luchan a su manera para combatir un enfermedad genética que destruye los pulmones: la mucovicidosis.

Dar a conocer su esfuerzo y su entusiasmo es dar a conocer mas sobre la enfermedad

Michel Stückelberger, 25 años, enfermo de mucovicidosis y Vincent Bircher, 26 años, su amigo de toda la vida. Partieron desde Suiza el 1 de Mayo pasado y han llegado a Prudhoe Bay; en Alaska donde comienza la primera etapa del viaje.

El viaje lo hacen en bicicleta, lo que ha significado una larga preparacion desde el punto de vista de la preparacion fisica como de la logistica. Michel se desplaza con nada menos que 7 kilos de medicamentos debido a su enfermedad.

Michel y Vincent

El viaje esta dividido en 7 etapas mas o menos largas correspondiendo a una region diferente,

  1. Etapa Prudhoe Bay a Vancouver (3’700 km)
  2. Etapa Vancouver a San Diego (2’500 km)
  3. Etapa América Central de Tijuana – San Cristobal (2’000 km)
  4. Etapa marcada por la entrada a Guatemala y cubrirá seis países: Guatemala, Salvador, Honduras, Costa Rica, y Panamá.
  5. Etapa de Colombia a Ecuador (2000 km).
  6. Etapa de Perú a Bolivia (5200 km).
  7. Etapa de Chile a Argentina (6200 km).

No sé con que periodicidad me llegaran noticias de ellos, pero cada vez que tengan la posibilidad, enviarán detalles de como evoluciona el viaje, y lo pondré en este blog.