Gombrowicz, extracto página 60


img_art_10853_3138Solo en el palco, yo, el moderno, yo, el carente de prejuicios, yo, el enemigo de los salones, yo, a quien  el látigo de la derrota quito de la cabeza los humos y los caprichos, pensé que el mundo en que el hombre se adoraba a sí mismo a través de la música me convencía  más que el mundo en que el hombre adora la música.
A continuación tuvo lugar la segunda parte del concierto. El pianista, tras haber montado a Brahms, galopaba. En realidad nadie sabía que tocaba, porque la perfección del pianista no permitía concentrarse en Brahms  y la perfección de Brahms distraía la atención de los oyentes puesta en el pianista. Pero por fin alcanzó la meta. Aplausos. Aplausos de los expertos. Aplausos de los aficionados. Aplausos de los ignorantes. Aplausos del rebaño. Aplausos suscitados por los aplausos. Aplausos que crecían solos, que se acumulaban unos encima de otros, excitantes, auto generadores; ya nadie podía no aplaudir, ya que todos aplaudían.

Gombrowicz, extracto página: 57-58


img_art_10853_3138La crisis intelectual que estamos atravesando no debemos achacarla necesariamente a la desconfianza hacia la fuerza de la razón, sino más bien al hecho de que su radio de acción sea tan insignificante. Hemos observado con horror que estamos rodeados por una infinitud de mentes oscuras, que roban nuestras verdades para distorsionarlas, disminuirlas, transformarlas en instrumentos de sus pasiones; y hemos descubierto que la cantidad de esa gente es más decisiva que la calidad de las verdades. De ahí nuestra ansiosa necesidad de un lenguaje tan sencillo y elemental que pueda servirte de lugar de encuentro del filósofo con el analfabeto. De ahí nuestra admiración por el cristianismo que constituye una sabiduría calculada para todas las mentes, un canto para todas voces desde las más altas hasta las más bajas, una sabiduría que no tiene porque convertirse en estupidez en ninguno de los niveles de la conciencia. Pero si alguien me dijera que a pesar de eso no puede existir ningún verdaderamente entendimiento  entre un hombre espiritualmente libre y un hombre dogmático, le contestaría: Observad mejor a los católicos. Ellos también existen en el tiempo y están sometidos a su influencia. De una forma imperceptible y lenta, la actitud del católico ante la fe va cambiando. En cuántos de ellos podéis leer lo mismo que yo he leído  en la carta de la que hablábamos al principio: hay que creer que hay que creer. Hay que tener fe en la fe.

No debería nunca olvidar que las fes contemporáneas, hasta en sus manifestaciones más violentas, ya no son la fe en el antiguo sentido de la palabra. Los que quieren creer difieren mucho entre los que creen. El énfasis puesto por los tiempos contemporáneos en la creación de la fe demuestra precisamente que la fe sin más ya no existe. Independientemente de cual sea nuestro credo, todos debemos trasladarnos desde el mundo revelado, ya hecho, al mundo que se está creando; si esto no ocurre, desaparecerá la última posibilidad de entendimiento.

Extractos del Diario de Witold Gombrowicz


Mi lectura de la versión en castellano del “Diario” de W. Gombrowicz confirma mi admiración por el autor polaco. Afortunadamente su lectura en francés hace algunos años me empujo à buscar la versión en español ya que el libro tiene una cierta densidad al leerlo. La traducción es importante ya que la lengua polaca pareciera estar en el lado opuesto del castellano. Es una empresa arriesgada pero pareciera que la versión del libro publicado por Seix Barral carece de grandes errores aunque no debe estar exenta de rodeos y generalizaciones. A esta altura nada he notado aunque acabo de comenzar.

Witold Gombrowicz

Witold Gombrowicz

En una época donde las ideas se han estado quedando atrás, o por debajo de nuestro horizonte es necesario encontrar algo de claridad en el plano de las ideas. Lo que mas me impacta en el pensamiento de Gombrowicz es su capacidad de cuestionar lo que creemos saber. De replantearlo, de deconstruirlo. A partir de aquí me parece útil de ir publicando en este blog algunos extractos, cuando a mi parecer se refieren a cuestiones candentes frente al individuo y las instituciones yendo hasta las cosas mas triviales en apariencia.

Si estos párrafos incitan los lectores del blog a leer el libro estaría mas que contento y les ruego que me comuniquen su experiencia. El libro no es barato, tiene mas de 800 paginas y aunque se lee con enorme interés tampoco se trata de una novela. Tampoco se encuentra por el momento en la base de datos de Papyre aunque hago un llamado a tratar de publicarlo.

Gombrowicz escribió estas paginas entre 1953 y 1969. Es un diario escrito en el exilio en Argentina y generalmente hace referencia a una Polonia habiendo pasado por el drama de su invasión por los alemanes y los soviéticos en 1939.

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“Pais de sombras” de Peter Matthiessen. Otro extracto.


Mamie Smallwood.

Después de aquel asunto tan feo del Cayo del Lost Man, habíamos oído a muchos decir que si Ed Watson se atrevía a volver a asomar las narices por aquí los hombres lo detendrían y se lo entregarían el shérif del condado de Monroe y que si presentaba la mínima resistencia le atarían de manos y pies.
Me imagino que el señor Watson también lo sabía, porque las primeras veces que había regresado, se había mantenido lejos de Chocoloskee; hacía breves paradas en Chatham Bend y se iba todavía más deprisa después de quemar su plantación de cañas. Aunque nunca nos enteramos de que había estado allí hasta después de que se marchara, nos fuimos acostumbrando a la idea de que acabaría regresando.


Tengo que decir que yo admiraba el valor de aquel hombre. Acabó desafiando a aquellos que decían que nunca se atrevería a regresar y que iba a tener que venderse la casa y el título de propiedad y su factoría de sirope de caña. Resultó que había estado volviendo todos los años y atendiendo su negocio todo aquel tiempo; hasta había visto al agrimensor del condado de Lee para tener la plena propiedad de sus tierras.
Hizo venir un carpintero para que le construyera un porche para la fachada y le dio a la casa una capa nueva de pintura blanca, no de cal, eh ? De pintura al óleo de la buena. Pero por alguna razón el carpintero murió en las tierras de Watson y empezaron a volar de nuevo los rumores negativos, y antes de que supiéramos nada, Watson se había ido.

Como al año siguiente no apareció para nada, dio la impresión de que ya no lo íbamos a ver más. Los hombres sacaron la conclusión de que había huido después de matar al carpintero, que se sumaba al Francés y a los Tucker y probablemente a Guy Bradley, el joven guardabosques. Se empezó hablar otra vez de lincharlo, y hubo gente como Charlie Johnson y aquel chaval, Earl Harden, que se pusieron en un plan feroz.

Bueno, pues ahora tenían la oportunidad: el villano acababa de caer en sus garras, pero de repente nadie parecía recordar nada de aquel linchamiento. Aquellos mismos tontos se empujaban para mirar cuando Ed Watson saltó a la orilla, se morían de ganas de acercarse y estrecharle la mano. Ni un sólo hombre se quedó atrás cuando le llegó el turno de mostrar lo muy presente que tenía al señor Watson, y de bromear y armar jarana con aquel vecino al que tanto echaban de menos.
-Caray, pues un motor Palmer de un cilindro, Charlie T., ! y va como una seda!.
Y todos se pusieron a guiñar el ojo y a asentir con la cabeza como si todo el mundo salvo Charlie hubiera sabido que el motor era un Palmer en cuanto lo habían oído hacer pop-pop- pop-pop por el Paso. Charlie y Ethel Bogess eran muy buenos amigos nuestros, se habían casado en el 97, igual que nosotros, pero ahora él se estaba comportando como un idiota de remate delante del señor Watson, y algunos de los demás eran todavía peores. Lo más probable es que luego les dijeran a sus esposas:
-Bueno, los Tucker no eran más que patanes, ya sabes. Unos asquerosos de Cayo Hueso. Lo más seguro es que se lo tuvieran merecido.

También estaba presente el joven Earl Harden, el mismo que había querido linchar a E.J. hacía unos años. Uno de los jóvenes Daniels se había tomado unas copas aquel día y le había dicho a aquel chico Harden:
-A ti no te corresponde decir nada de linchar a un maldito hombre blanco!

Oh!, menuda bronca tuvieron aquellos dos detras de nuestra tienda! Y mira por dónde, ahí estaba ahora Earl Harden, boquiabierto igual que los demás y sonriendo como si le fuera la vida en ello.
El único hombre con que se quedó un poco apartado fue el mayor de mis hermanos, que se pasaría la vida entera cavilando sobre E. J. Watson. Bill nunca dejó de trabajar el tiempo suficiente para conseguir ningúna educación de ninguna clase, pero cuando se trataba de juzgar a la gente tenía más sentido común que la mayoría. A menudo había hablado con Henry Short, que había ayudado a aquellos jóvenes mulatos a enterrar a las Tucker, y aunque Henry nunca acusaría de forma explícita a un hombre blanco, a Bill no le quedo duda de que era E. J. Watson quien los había matado.

País de sombras. Extracto


Les dejo aquí un extracto de la novela que leo en estos momentos y que comento en el post anterior, se trata de “Pais de sombras” de Peter Matthiessen.

Antes que mis padre se lisiara con su propia hacha y yo me trasladará al sur para ayudar en el Altozano de los House, estuve trabajando de guía para un turista yanki, el señor A.W. Dimock. Como la mayoría de turistas, el señor Dimock disparaba a todo lo que se le ponía a tiro,ciervos, aves, caimanes, cocodrilos y hasta manatíes. Estuvimos arponeando a peces sierra desde el río Chatham hasta Cabo Sable en el sur, les cortábamos las sierras para vendérsela de recuerdo los turistas y dejábamos que el resto se pudiera. Ahora ya casi no quedan de esos peces enormes de antaño.

El señor Dimock escribió sus aventuras en un famoso libro titulado Encantos de Florida.
Llevaba consigo a su hijo, que le hacía fotos para su libro y se pasaba la mayor parte del día con la cabeza dentro de un saco negro. La foto de su guía no se veía muy clara pero puede que fuera yo, porque al tipo de la costa este que ocupó mi lugar lo tiró por la borda un pez sierra y le sacó todas las tripas. No estaban familiarizados con nuestra forma de hacer las cosas en las islas.

A. W. Dimock mostró mucha curiosidad por Ed Watson que era el principal tema del que hablábamos la gente del lugar por aquella época. El señor Dimock puso nuestras historias en su libro. Yo sabía leer pero me lo contaron todo. El señor Dimock llamó a E. J. Watson ” J. E. Wilson” porque su libro afirmaba que Wilson había matado a siete personas en estos pagos y no quería que quería que Ed lo llevara a los tribunales por nada del mundo. La gente sospechaba que Ed se había cargado a dos o tres, eso si, pero que me aspen si yo sabía quiénes podrían ser aquellos siete, a menos que fueran cortadores de caña, negros de su plantación. Y si sus propios vecinos no sabían nada de siete muertos, como se había enterado aquel viejo yanki? Si Ed estaba matando a toda aquella gente, me parece raro que sus propias familias no lo mencionaran.
En todo caso, no era el último tipo por estos pagos que había quitado una vida, ni mucho menos. Sobre todo entre los cazadores de plumas, había montones de asesinatos: robaban las plumas y luego se escurrían como nutrias por los arroyos y se escondían en las profundidades de las Glades. Al sheriff nunca le importó demasiado que se escondiera en los rios. Si desaparecían unos cuantos,la ley consideraba que se habían librado de ellos, y probablemente tuviera razón.

La encontraran en la pagina 166 de la edición de Seix Barral en 2010. ISBN: 978-84-322-2869-8

País de sombras, de Peter Matthiessen. Lectura


Hay momentos, así como este. Quisieras hacer mil cosas y ves que el tiempo pasa inexorablemente, sin llevar a cabo todo lo que has querido hacer en un momento dado. Entonces tratas de re-organizarte y al menos tratar de terminar algo.
Si pudieras hacer una lista de tus ideas, te darías cuenta que aquello que te habías propuesto es, como empujado hacia adelante por otra idea, otro pensamiento, otro hecho.

Luego, como una manera de que todas estas cosas confusas se vayan encarrilando en una sucesión coherente, las pones por escrito para recordarlas. Es que lo que hago ahora mientras escribo estas lineas.

Mi lecturas, ya sean libros, artículos de periódicos o uno que otro blog me tienen como un barquito de papel navegando en un mar desatado. Como este ultimo periodo he estado leyendo de manera mucho mas continua que antes, voy a tratar de ir creando algunas notas con lo que leo.

En estos momentos he comenzado la lectura de un autor hasta ahora desconocido para mi. Se trata de Peter Matthiessen. Un autor consagrado y que forma parte en vida, del panteón de los mas grandes escritores estadounidenses de la segunda mitad del siglo XX. El libro se llama “País de sombras” (Shadow Country), en la versión publicada en 2010 por Seix Barral.

“País de sombras” narra la vida de pioneros y fugitivos, vagabundos y desertores de la Guerra entre estados por allá en los comienzos del siglo XX, en el Estado de La Florida.
El “señor Watson” como le llaman con mucho respeto y temor el abigarrado conjunto de personajes que dan vida a esta increíble aventura, trae un pasado feroz en su morral. En todo caso es lo que se cuenta. La verdad de la leyenda de E. J. Watson la iremos conociendo a lo largo de las 1132 paginas de la novela.

Puedo decir desde ya que durante las 150 paginas que llevo leyendo, no hay nada a mi parecer que sobre, ni una frase, ni un parágrafo. Todo es claro, limpio y justo. No soy amigo de las interminables descripciones de ambiente, paisaje, etc. La naturaleza, y sobre todo la fauna de esta hostil región de la Florida recibe ya el embiste de la depredación que viene de la mano del hombre. Miles de caimanes son masacrados por el comercio de sus pieles así como otros miles de pájaros son abatidos por los cazadores de plumas.

Los diferentes capítulos de lo que he estado leyendo son en el fondo, las “voces” de los personajes que van narrando la historia y sus peripecias desde su propia perspectiva, con los consiguientes retornos en la linea del tiempo, sin que por un solo segundo nos consideremos perdidos.

El escenario de esta saga se desarrolla en diferentes cayos de las Everglades, 50 años después de terminadas las guerras entre el naciente estado norteamericano y los Semínolas: un pueblo heterogéneo de indios provenientes de diferentes tribus, como los Calusas, los Creek y los Mikasuki, quienes habían estado asentandose en el sur de La Florida, obligados por el gobierno.

Termino diciendo que Peter Matthiessen, tiene hoy 84 años, que vive en Nueva York y que su trabajo es conocido por su meticulosidad en el estudio de los indígenas de Norteamérica.

Pinochet: frases para la eternidad.


  • “Yo sólo era un aspirante a dictador, nunca fui un verdadero dictador”, en noviembre de 1998, detenido en Londre.
  • -“Roma cortaba las cabezas de los cristianos y éstos reaparecían una y otra vez. Es algo parecido lo que pasa con los marxistas”. Diario Clarín, de Buenos Aires, 10 noviembre de 1995
  • -“No me acuerdo, pero no es cierto. Y si es cierto, no me acuerdo” (en respuesta sobre si él como Presidente era jefe directo de la DINA. La frase sirvió incluso para inspirar uno de los temas del último disco del grupo Los Tres. 16 de noviembre de 2005).
  • -“La única solución para el problema de los derechos humanos es el olvido”. Agencia DPA, 21 de septiembre de 1995
  • -“Hoy tenemos un Ejército alemán de marihuaneros, drogadictos, melenudos, homosexuales y sindicalistas”. Agencia DPA, 5 de septiembre de 1990
  • -“Yo los estoy viendo desde arriba, porque Dios me puso ahí”. La Epoca, julio 1987
  • -“Ésta no es una dictadura, sino más bien una dictablanda”. 1983

Extracto de citas para el bronce publicadas en La Nacion de Santiago.