Chile, un país para sentirse bien.


(CNN Español) – El desierto de Atacama con sus cielos despejados ideales para el turismo astronómico, la región de Aysén con sus nuevas rutas hacia los glaciares y los senderos de excursionismo en Torres del Paine son algunos de los atractivos que llevaron a Chile a ganar el primer lugar de los World Travel Awards 2016 en la categoría de turismo aventura.

Chile compitió con otros nominados como Australia, Canadá, Nueva Zelandia, Estados Unidos, Japón, Tailandia y Ecuador. 

Descubriendo Doñana en plena sequía..


El despertar del miércoles, una vez en El Rocío no fue fácil. La gente de Discovering Doñana me vienen a buscar.
Un bus todo terreno, un guía que nos cuenta la historia de España, la historia de la erosión desde que la humanidad existe, que nos explica a lo largo y a lo ancho tantas cosas sobre los tipos de vegetación, sobre las transiciones entre dos biótopos diferentes. Que no para de comentar el comportamiento de las aves que vamos encontramos por el camino. Muy ameno. Cuesta seguir el hilo con tanto detalle que nos da. Alguien hace una pregunta y hace detener el bus para responder utilizando a veces un ejemplo del paisaje mismo para ilustrar la respuesta. Fantástico pero al final muchos han quedado perdidos z miran por la ventana sin ya escuchar. A mi me fascina.
Un verdadero derroche de pasión y de conocimientos sobre, como,  los hombres han cultivado y explotado su propio entorno como también el ajeno en esta zona..
En fin, un apasionante recorrido por una pequeña parte del Parque, que duro cuatro horas. Vimos buitres, águilas reales, un alimoche común, (una especie rara en Europa que se ve algo mas en España, un rapaz),manadas de ciervos y caballos salvajes.

La marisma esta muy seca ( marisma es sinónimo de pantano inundable). Nunca había llovido menos en los últimos 70 años y sin embargo en el 2010, nunca había llovido tanto. Nadie entiende tal diferencia.
En fin muy pocos pájaros se ven y es normal. Tampoco se podía fotografiar desde el bus. Las ventanas van cerradas. El vehículo bambolea en la pista de arena. Todo es arena en Doñana. Allí crecen flores preciosas, arbustos mediterráneos, tomillo, mucha lavanda en esta época. Un aroma muy agradable te sigue donde vayas.

Como se trata de un Parque Nacional todos los desplazamientos están muy restringidos. He estado en Centros de Visitantes que permiten observar ciertos  ecosistemas, en donde va uno caminando por pasarelas de maderas, estando prohibido caminar fuera de ellas. En algunos la información que recibes es mas bien escueta, pocos planos circulan fuera del Centro del Acebuche. Recibí allí respuestas casi policiacas. Muy categóricas y poco pedagógicas tratándose de lugares donde se acoge a quienes están interesados en descubrir la naturaleza para respetarla luego y se necesita una actitud mas positiva.

Aun así, estos Centros están muy bien implementados. Claro esta, tienen sus horarios de apertura lo que impide la observación por ejemplo, al amanecer.

Como la fauna no respeta alambrados, en todo caso los pájaros, supongo que se puede tratar de observar fuera de las fronteras del Parque.

Es imprescindible tener un coche. Las distancias entre uno y otro centro son de varios kilómetros, pero menos de 10.
El coche permite de ir a ver las dunas al oeste de Matalascañas, un horrible balneario que existía ya antes de la creación del Parque. Sin coche te quedas en el pueblo, a menos de contratar excursiones en bus que parecen hacer siempre el mismo trayecto.

Por la tarde fui a visitar La Rocina, uno de estos lugares donde visitas un entorno salvaje aunque tus desplazamientos están limitados como explicaba antes. Aqui pongo algunas fotos que tomé allí.

La Rocina

El dia, agotador para mis 60 años termino con estas fotos de El Rocío y su preciosa ermita al atardecer.
Fue una larga espera y la tarde estaba fresca para que encendieran la iluminación de la iglesia. No era yo el único que esperaba y me pude salvar yo que mi coche (alquilado quedara enterrado en la arena, como le paso a alguno que tuvo que hacer venir una grúa. Y eso para obtener una simple fotografía y mostrar a ustedes este magnifico sitio. Claro que otros antes que mi han tenido mas suerte con el agua de la marisma que por estos días lleva muy poquita.

Una escapada a Soleure.


Me encuentro en estos momentos de paso en una ciudad pintoresca del norte de Suiza. Ciudad pintoresca en este país es una verdad de perogrullo. Todo, o casi todo es pintoresco en este país. Es su virtud, aunque esta virtud simplifica  y reduce bastante la imagen del país real.La ciudad se llama Solothurn o Soleure en frances y queda mas cerca de Basilea que de Ginebra.

Conocida sobre todo por su festival de cine, pero también por ser una rareza católica en un entorno protestante, y esto, desde hace siglos. Nada me trajo hoy aquí que no halla sido el azar de tomar un tren sin saber adonde iba y bajandome allí donde menos lo había pensado. El centro esta bastante animado hoy martes aunque el día esta algo frío y los turistas sean escasos en esta temporada.Tomé algunas fotos con el mi telefono y entré e almorzar en un restaurant de la Friedhofplatz.

Mis oídos degustan en este momento el acento suizo-alemán  de esta parte del país, aunque no sea yo capaz de diferenciar el acento de Zurich del de Basilea, sencillamente porque los dos me son tan familiares como el bantú. He resistido a la tentación de grabar las voces de mis vecinos de mesa por respeto a su privacidad.

Se imaginaran la escena.Es una sucesión de consonantes entrecortadas de pocas vocales lo que aterra la sensibilidad de mis amigos suizos de Ginebra donde se habla el francés. Ahora me toca ir a tomar el tren que me llevara en dos horas de regreso en Ginebra y continuaré avanzando en la apasionante lectura de mi novela del momento, la cual he estado comentando en otro post,  “Pais de sombras” de Peter Matthiessen.

Espero en fin de haber compartido con ustedes estas rápidas impresiones. He evitado decir que rara vez me he deleitado con alguna especialidad gastronómica de por estos lares, siendo mas sensible a la cocina del sur de Europa que a la del norte.

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Perdón por haber robado unos minutos de vuestro tiempo. Hasta la vista.

Que hacer en una playa?


Creo haberlo mencionado en un post anterior, pero aunque me repita diré que pasar vacaciones a la orilla del mar nunca ha sido mi taza de té. Y menos aun durante tres semanas.
Mi mujer y mi hija si. Les encanta incluso.

Diré como muchos de mis coterráneos masculinos que lo hago por ellas. Para mostrarles lo tanto que las quiero y lo atento que me pongo en algunos periodos del año.

Entonces me digo si tanta gente hace lo mismo, amar las vacaciones junto al mar, (que poco poético suena) es por que algo les divierte de aquello.

El dilema de que hacer en una playa.

Creo haber encontrado aquella diversión escondida. Ella variará según la personalidad de cada uno, pero yo la definiría así.

Pensar, recordar, pasar revista, programar el futuro, criticar nuestro propio pasado, aunque esta es una actividad mental rara. Juzgar a nuestros amigos y compañeros de trabajo, nada de inverosímil . Una infinidad de actividades mentales que se pueden ejercer con los ojos puestos en el cielo, o puestos en la arena; e incluso para ciertos homo erectus que somos, en las nalgas de alguna atractiva vecina  y todo, dentro de la mas plena concentración intelectual.

Hay quienes escuchan música y esto les lleva hacia ensoñaciones como la erótica y placentera noche pasada con su media naranja, con el sabor dulzón de los mojitos bebidos en el bar del hotel, con el recuerdo de esos filetes de dorada tiernos y sabrosos.

Los menos fortunados lo harán con la hamburguesa-fritas de ese simpático y bullicioso snack del puerto. Pero también están los playeros consuetudinarios y austeros que se llevan a la playa su estera de paja trenzada y su best seller y no levantan la vista ni para ver pasar a Selma Hayek. No piensan en nada. Pura zenitud. Estos son los que mas descansan, menos beben y comen.

Hay quienes piensan en las cuentas que pagar al regresar a casa, en hacer reparar la tina del baño que tiene los bordes agrietados. En hacer la lista de compras de útiles escolares, soñar la pesadilla de lo que la próxima factura de sus tarjetas de crédito les cobrará. En los kilos de mas que llevara de vuelta. Y en el bronceado. Esto es lo mas importante. Harían el ridículo si cuentan la playa a sus amigos sin parecer haber vivido seis meses en el Caribe.

Nadie se aburre en la playa como yo pensaba. Es una tremenda entretención, en la que no para uno de estar activo aunque parezca tan quitecito ahí, tirado al sol.

No se puede descansar en la playa. Es una falsa idea que no halla nada que hacer. Es lo mas agotador pero hay que hacerlo para hacer feliz a su mujer.

De Alaska a Ushuaia en bici: los primeros 850 kilómetros.


Continua aquí el relato de nuestros dos amigos suizos que se fueron un 1 de Mayo a recorrer América en bicicleta de norte a sur. Decididos a llevar adelante su combate contra una enfermedad mortal que aqueja a uno de ellos, llamada mucovicidosis. La última vez los dejamos cuando llegaban a Prudhoe Bay.

De Prudhoe Bay a Fairbanks en Alaska.

Es difícil comenzar a contar nuestro viaje después de haber pasado estos últimos 24 días tan ricos e intensos. Comenzaremos simplemente por allí donde quedamos la ultima vez en Prudhoe Bay, una ciudad en el extremo norte de Alaska.

Después de haber vivido ocho días a la espera de una mejoría improbable de la meteorología con vientos que no cesaban de soplar a 60 km/h haciendo oscilar la temperatura entre 15 y 20 °C bajo cero, la famosa Dalton Higway se mantuvo cerrada a los vehículos incluyendo a los camiones.

Después de haber analizado todas las opciones nos resignamos no sin sentirlo, a tener que buscar un transporte en camión. Dolorosa realidad la nuestra. La idea hizo camino poco a poco en nuestra mente. La suerte de abandonar este llano ártico se presento bajo la forma de un “trucker” bien simpático, Floyd. Su camión ultra-pesado nos llevo junto al centenar de kilos de equipaje 90 kilómetros que transportábamos al interior de la zona. Gracias Floyd!.

Este primer día el clima estuvo acogedor comparado con el rudo tiempo que tuvimos días antes. Así fue que pudimos dar nuestras primeras pedaleadas. Que alegría. Un paisaje que nos dejaba sin respiración con tanta belleza. La cinta de cemento se desarrollo bajo las ruedas en esta inmensidad blanca y bajo un silencio ensordecedor.

Sin embargo todo se echo a perder hacia el final del día cuando Vincent se percató que le faltaba un pequeño saco que llevaba siempre a la espalda y que contenía una linda cantidad de dolares, los papeles de identidad, la visa para los Estados Unidos y las tarjetas de crédito. Enfin … todo!

Si poder probar nuestra identidad y sin medios de comunicación durante los siguientes 360 kilómetros el cuadro se comenzaba a oscurecer como también el tiempo en los días que vendrían, aunque esto lo sabríamos mas tarde.

Que hacer?. Como reaccionar?. Una vez pasada la sorpresa, decidimos dejar nuestras bicicletas algo camufladas y ponernos a hacer stop en esta ruta desierta regresando a Prudhoe Bay. Una noche sin dormir, unas llamadas telefónicas y un camión nos llevo nuevamente hacia donde estaban nuestras bicicletas sin haber podido encontrar el maldito saco. Perdiendo casi la esperanza, decidimos avanzar hacia nuestro objetivo y alcanzar la ciudad de Coldfoot a varios cientos de kilómetros.

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Cansados con el cuerpo adolorido y casi sin dormir, logramos hacer 55 kilómetros con un frió que mordía la piel sin que las ocho capas de ropa de Michael protegieran de algo. El termómetro señalaba -10°C y tuvimos que utilizar nuestra botella de gaz destinada a calentar los alimentos para calentar agua y así dar un poco de vida a nuestros pies y nuestras manos.

Kilómetro a kilómetro logramos llegar Coldfoot donde nos esperaban un restaurante y una estación de gasolina. Y allí que sorpresa. Floyd estaba allí tomando un café y anunciándonos haber encontrado nuestro saco perdido cinco días antes en un rincón de la cabina de su camión. Una circunstancia única esta de habernos encontrado allí los tres. Estábamos salvados. Sin embargo el saco había quedado en una custodia en Fairbanks a 500 kilómetros de allí y hubo que esperar dos días para recuperarlo y todo estaba allí hasta el ultimo centavo. Gracias nuevamente a Floyd!.

Lavados y medianamente descansados nos lanzamos a lo largo de la ruta septentrional. A medida que avanzamos el tiempo se suaviza ofreciéndonos lindos días asoleados y algo de lluvia también. Las noches que no son noches (gozamos de 24 horas de luminosidad) son frescas pero sin comparación con las primeras. El contraste es inmenso: lo blanco de la inmensidad de North Slopes deja paso al bosque y una vez llegados al Paso de Atigun los arboles harán su aparición.

Paso de Atigun, Alaska

Hemos visto caribúes alces, castores y otros especímenes desconocidos para nosotros, ademas de un oso que aterrorizado por dos seres barbudos en sus bicicletas, se detuvo curioso antes de entrar en el bosque.

La Dalton Highway es la única que une Prudhoe Bay a Fairbanks y se extiende sobre 840 kilómetros. Asfaltada en solo 1/10 parte, ni negocio, ni estación de gasolina ni habitaciones, prácticamente nada. Imposible entonces reabastecerse en alimentos y con solo dos paradas para comer, le llaman la “Kamikaze Trail”.

Esta denominación es la mejor ilustración de lo que nos pasaría mas tarde. Durante una bonita bajada, Vincent se lanzó a gran velocidad sin perder de vista, así como por intuición, la dinámica de su rueda. Apenas tuvo el tiempo de levantar la vista, se embutió violentamente en la bicicleta de Michael. El vuelo de cóndor lo realizó antes de caer estrepitosamente al suelo. Resultado del accidente una rodilla a mal traer y rasguños múltiples. La estructura de la bicicleta sufrió una avería la cual mediante una seudo-reparación nos permitió avanzar aun 100 kilómetros.

A menos de 54 kilómetros de la segunda mas grande ciudad de Alaska nos encontramos hoy 21 de Mayo con la estructura de la bici rota, esperando al borde del camino para que un vehículo nos lleve a Fairbanks. Frente a esta nueva dificultad no nos queda mas remedio que se nos envíe una nueva estructura desde Suiza. Cuanto tiempo tomara y cuanto nos costara?. Imposible decirlo pero cueste lo que cueste les estaremos haciendo llegar novedades. Probablemente esta vez desde Whitehorse en el Canada.

Hasta la próxima.

Michael y Vincent.

De Alaska a Ushuaia. Comienza el viaje en Prudhoe Bay.


Desde la partida, hace cinco días, todo se encadenó rápidamente. Las maletas, los medicamentos, y las bicicletas llegaron a Prudhoe Bay. Estamos extenuados, pero contentos de haber al fin llegado a Alaska.
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El frio es glacial y el viento lo hace fatal (-20 grados). Tratamos desde hace tres días encontrar una solución a este problema. El viento del este de una increíble violencia, barre el territorio y nuestros planes establecidos.

La solución se impone por si misma: la espera y la paciencia. La perspectiva de una mejoría de las condiciones climáticas nos dan la ocasión de prepararnos para el comienzo de este viaje.

Esta mañana, para tomar “aire fresco” nos fuimos a dar una vuelta de 45 minutos, donde a duras penas pudimos recorrer 5 kilómetros con un viento aullando en los oídos.

Es todo lo que podemos decir por el momento. A esta latitud, Internet es un producto escaso y caro. Esparamos darles mas novedades cuando lleguemos al proximo pueblo Coldfood a 360 km de aquí.