La crisis y el voto


Me voy dando cuenta como va envejeciendo nuestra apariencia. La mia en todo caso.

Una compañera me decía que los viejos comenzaban a ser viejos a los 65 años. Me miro al espejo y si bien mis rasgos han cambiado, no noto la vejez en mis ojos, en mi mirada. Eso que debe parecer cansancio al no poder subir al wagon que se aleja. La mirada que tienen aquellos que no consiguen seguir el rumbo de las cosas.

Claro que hoy con est crisis que nos han echado encima no se quien logra seguir el rumbo de las cosas. Es todo tan estrepitoso, tan rápido. Todo se cae poco a poco. El miedo se instala en lo que hace pocos meses no era otra cosa que el presentimiento de que cosas graves podían sucedernos. Y no solo a los griegos. Ni a portugueses o españoles.

 

Vivo en Suiza. Bastión de la riqueza de una buena parte del mundo. Alguien me lo contaba ayer,( no diré su oficio ni las circunstancias de lo que vivió). Después de tres años de negociaciones logro la autorización para visitar el lugar secreto donde se guarda el oro de este pais.

En un coche con vidrios especiales se le condujo por una ciudad y después de unos 15 minutos el coche entro en un ascensor y bajo varios pisos sin todavía salir del vehículo, hasta detenerse. Lo invitaron a bajar del automóvil y a atravesar una serie de puertas en un lugar muy silencioso, moderno, en que dominaba el vidrio y el cemento. Asi por la primera vez desde hace mucho tiempo una persona no ligada a la institución lograba visitar el stock de oro de Suiza.

Visto de una manera un poquitín dramática se puede decir que en esas pilas de lingotes relucientes de un hermoso dorado, estaban representados casi físicamente el trabajo, las aspiraciones mas intimas asi como el dolor y la frustración, incluso la muerte de cientos de miles de seres humanos viviendo lugares muy alejados, y se había permitido que esas barras de metal se cargaran de lo mas intimo de lo humano en cada uno de sus átomos auríferos. Era simplemente el componente humano del dinero. Eso que el capitalismo ha logrado definir como el nec plus ultra del sistema, porque, para que hemos nacido, vivimos y morimos si no es para producir valor y para que un minoría se lo apropie legalmente y democráticamente.

Como decía, vivo en Suiza, pero nada ajeno me es extraño. Algún día la peste llegara también a la orilla del lago Leman, a no ser que el sufrimiento de tantos, esté haciendo aumentar el tamaño de la montaña de oro en el subsuelo de algún edificio muy cerca de los Alpes.

El pueblo suizo será si es asi, inocente del mal generado. Los caminos del dinero son tortuosos, como tortuosas son nuestras conciencias.

Decía entonces que no es necesario ser joven y ágil de pensamiento, para tratar de seguir el curso de las cosas. Y todo esto se ha logrado a través del voto libre y democrático. Ese voto que parece no fuese ya tan útil como antes. Sobre todo cuando algunos, por ese voto son capaces de vender a sus hijos afin de obtenerlo. Es hora de preguntarse entonces si ese instrumento tan precioso en una democracia es el arma que el ciudadano aun tiene para ser ciudadano.

Seré tan viejo como para estar viviendo el fin del voto?.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 40 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 30 años en Europa.

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