Casa de campo.


Venasque

Hace dos días que estamos de regreso del sur. Del sur de Francia adonde fuimos a pasar unos días de descanso.
Que cambio de itinerario mas vertiginoso después de haber jurado visitar y fotografiar algunas playas míticas en Normandía. Las playas del desembarco de ejercito yanki en Oklahoma Beach y Dunquerque  entre otras.
Vertiginoso climáticamente ya que en pleno mes de Julio había lluvia y frío al norte de río Loire y 32 grados en el Valle del Rodano.

Gordes

Nos quedamos con el calor, y el ruido del canto de los grillos, con las ferias de pueblos para nada incógnitos como Carpentras, Venasque,  Fontaine de Vaucluse o Gordes.

Fue mas sabio ir allí que a Saint Malo, o al Monte Saint Michel o a Dieppe o Dauville.

Al volver a casa el tema de conversacion en todas partes es el clima. Lo fresco de cada dia, las actividades que no se pueden hacer como bañarse en el lago o bronzear en las piscinas municipales. Sin embargo la naturaleza es esplendida en Ginebra y la region que la rodea. Verde por todas partes.

Salchichonesen mercado de Carpentras

No era el tiempo que iba a provocar nuestra preocupación en el sur de Francia. Era mas bien, cual vino rosado compraría para el aperitivo para acompañar unos salchichones picantes, un buen queso de Banon. El téma era cual era el dia de feria en Carpentras, Cavaillon o Isle sur Sorgue. Otro tema era. si había que visitar Avignon durante el festival de Teatro o visitar Arles, sus campos de girasoles en flor durante las 60 exposiciones de fotografías, o mejor ir buscar la perla rara, o la botella de tinto en Châtauneuf-du-Pape.

Mercado de Carpentras

Enfrascado en la pantalla del Kindle leyendo una poco conocida novela de Saúl Below llamada La Verdadera, se me pasaron dos días. Pero también luchando con las moscas que estos últimos años habían decidido de pasar el mes de Julio en el Vaucluse como nosotros. Mientras mas moscas cazaba, mas volvían a aparecer.

Por la mañana temprano cantaban los mirlos, aunque probablemente siguieran cantando todo el día sin que pudieran escucharse debido que tocaba el turno a los grillos desde las 09h30 de la mañana. No se oía otra cosa mas que los grillos.

A las 10 de la mañana aparecían las primeras mariposas como también las abejas que se instalaban en las flores de lavanda del jardín. Una avispa grandota de unos 3 centímetros salía de su madriguera debajo de unas piedras a eso de las 11 y me hacia cambiar de lugar respetuosamente  sin que  pudiera seguir fijando las páginas virtuales de mi Kindle.

Casa de campo en Pernes Les Fontaines

Una vez encontrándome frente a frente a otra avispa mas pequeña en la cocina decidí atacarla. Era su vida o la mía. Sin ambigüedad alguna. O fallaba a la primera y me picaba o le pedía que no se moviera mas desde el momento en que la aplasté con el paño mojado de la cocina. Me escucho al parecer y allí se quedo medio destartalada y yo sobreviví.

Abadía de Senanque.

A las tres de la tarde cuando el sol hacia vibrar el aire y cuando la mente parecía flotar la visión como si te encontraras bajo el agua, daba señales una que otra lagartija que se movían al ritmo de un “stop and go”, confundiendose con el tono de las piedras.

Así el dia mantenia su ritmo. A las 21 horas los grillos  dormían y el gato de la casa comenzaba su ronda de reconocimiento en el jardin. Durante el dia no se le veía la cara. Era la hora del silencio con fondo de estrellas en el cielo.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 40 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 30 años en Europa.

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