Un viaje en autobús. Extracto. (2)


EMPRENDEMOS el viaje otra vez y seguimos raudos, en el autobús, por la carretera. En Tossa de Mar sube una señorita joven aún, vestida de negro, de aspecto distinguido, esbelta y ligera como el viento, de unos cuarenta y ocho kilos aproximadamente. Trae consigo un pequeño envoltorio. El azar hace -el azar de los autobuses- que la señorita se siente a mi lado. Da al sentarse un “buenas tardes” indiferente y yo contesto con otro “buenas tardes” indiferente. El viaje continúa. Los cambios de marcha hacen unos ruidos de espanto, como si se derrumbara un almacén de hierros. Advierto, de pronto, que el envoltorio que trae la señorita es un paquete con libros.
– Bien. Qué preferiría usted en este momento, señorita? Contésteme usted francamente. Qué preferiría usted: las letras, las ciencias o un filete con patatas?
Más rápida que una centella y con un aire de convencimiento absoluto, la.señorita se acerca discretamente a mi oído y me dice con un sigilo que apenas cubre su agitación interior:
– ¡Un filete con patatas, Dios mío!
La impresionante sinceridad de la señorita pone, durante unos momentos, una cierta confusión en el diálogo. Callamos y contemplo un rato el paisaje. El autobús discurre por la carretera de Tossa a Lloret de Mar en su parte más alta. El paisaje hace una falda larga y boscosa que muere ante el mar solitario. El tiempo es magnífico. Estas tardes de invierno, soleadas, claras, de una precisión cristalina, tienen una finura como suspensa y arrobada.
Al llegar a este punto de mi monólogo interior, mi compañera de viaje me interrumpió diciendo:
– ¡Qué pregunta me hizo! Será materialista…
– Yo, señorita, seré lo que usted me diga.
– Yo en cambio, desearía espiritualizarme…
– Sí, sí, yo también, señorita. Espiritualicémonos, espiritualicémonos… ¡Qué bonito! Lo que pasa -añado con un aire un poco triste- es que para espiritualizarse, es indispensable el racionamiento.
– Ve usted? Es usted un recalcitrante materialista…
– Señorita, sin duda irá usted a Lloret de Mar. Estamos llegando a Lloret. Habremos dentro de un momento de despedirnos. Pero antes de despedirnos desearía leerle a usted tres líneas. Ama usted las citas de los grandes autores, de los autores célebres?
– Adoro los autores célebres…
– Pues bien. Aquí tengo un librito, aquí mismo, en el bolsillo. Es un libro de Chesterton, el último libro de Chesterton que ha aparecido en español. Otro día le contaré quién es Chesterton. El libro se titula “Las quintaesencias”. Escuche usted un momento, porque vale la pena: “La ciencia -escribe Chesterton-, la ciencia puede analizar una chuleta de cerdo y decir cuánto contiene de fósforo y cuánto de proteínas, pero la ciencia no puede analizar el deseo de chuleta de cerdo de ningún hombre y decir cuánto tiene de hambre, cuánto de costumbre, cuánto de capricho nervioso, cuánto de persistente amor a las cosas bellas. Cuando un hombre desea chuleta de cerdo, su deseo permanece literalmente tan místico y etéreo como su deseo del cielo”. ¿Ha comprendido usted, señorita?
– Muy poco, francamente.
– Es una lástima. El texto parece bastante claro.

Extracto del libro “Un viaje en autobús. De Josep Pla, publicado en 1942.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

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