El vestido de seda de Sebastian Piñeira.


No habrá revolución con la llegada de Sebastian Piñeira a la dirección del país. Es posible, ni siquiera evolucion. Chile será  mejor cuando los chilenos vivan mejor, cuando halla mas igualdad de oportunidades, mas igualdad ante la ley, una educacion digna de un pais que mira a convertirse en lider en America Latina y una definitiva gestión frente a las aspiraciones de las minorías étnicas. En este gobierno habrá mas negocios,  habrá un gobierno dirigido por sagaces halcones, que manejaran el país como se gestiona una empresa, que veran las relaciones internacionales como ellos ven el comercio internacional.

A llegado el momento de los “quiubos” y las promesas electorales han quedado atrás. Piñeira posee una inteligencia económica, de gestión y esto no es suficiente para dirigir un país. No son los “chicago boys” cierto,  sino la nueva generación del “top management” quienes tomaran las riendas de las instituciones en Chile. Son dos siglos de hacer politica que van a desaparecer para convertirse en una forzada marcha a la eficiencia con el precio conocido de la eficiencia en las empresas. El que no la logra se baja, y se va a su casa y si lo hace por si mismo tanto mejor.

Las leyes de la politica funcionan de otra manera. Tres pasos atras y dos adelante, esperar y volver a saltar, para avanzar. No fue Lenin el que termino esta frase, pero la termino yo.

Pareciera cada vez mas cierto que el hecho de alcanzar Piñeira el  51 % de los votos en los recuentos, viene de chilenos, que habiendo subido a un peldaño superior en la escala social producto de la política del gobierno actual, aspiran a que sea la derecha quien les abra la via al consumo, porque hay en Chile quienes confunden aun, tener mas con vivir mejor. Y esto lo digo para aquellos que han salido de la pobreza y quisieran romper con las frustraciones de toda una vida. Lo que puede ser comprensible en su situación, pero esta misma vulnerabilidad es la que la derecha manipula para vender su demagogia. La pobreza te quita la dignidad y el consumo excesivo te lleva a la alienación, a perder de vista los valores esenciales y a convertirte en objeto del mercado. Pero esto los chilenos lo tendrán que aprender en su propia carne.

Sebastian Piñeira introdujo en Chile las tarjetas de crédito. Hay países que viven del crédito y a algunos de ellos como a los Estados Unidos, les ha costado la ultima crisis, vivir del crédito. Y sin sin embargo la economía norte-americana es el faro y la luz  que guía a Piñeira,  el mismo habiendo estudiado en  universidades americanas. Ya estoy viendo a Piñeira en Chile, pais de aspirantes a propietarios, abrir generosos créditos para la vivienda. Que mas popular que entregarles plata a los chilenos para que se conviertan en  propietarios de la noche a la mañana, al costo de altos intereses?.

Empresarios sacaran beneficio del crédito, empresarios sacaran ganancias de las construcciones, se nos dirá que esto genera empleo y crecimiento. Pero para la próxima crisis pasara lo que paso en España, porque crisis habrá. El boom termino allí en tragedia, los españoles perdieron su casa, el mercado devaluó, los precios del inmobiliario se fueron al suelo y los bancos volvieron a comprar las deudas de los endeudados a precio de huevo, y ganaron dos veces la apuesta. Bingo!!.

Con este tipo de mentalidad gestionan los gobiernos de derecha. Están lejos de comprender el sentido de la justicia social. Y como comprenderlo, si ni siquiera esta noción existe en el diccionario del capitalismo?. Para ellos, los perdedores son los que se jodieron simplemente porque no estuvieron donde había que estar en el momento en que había que estar. Por lo tanto en el balance se les pone en la columna de las perdidas y de esta manera el balance cuadra perfectamente.

Para salir del impasse entonces lloraran ante ese ese “Estado Providencia” que tanto han combatido ellos mismos. Y el Estado los salvara.

Pero unque la mona se vista de seda, mona se queda.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 40 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 30 años en Europa.

One thought on “El vestido de seda de Sebastian Piñeira.

  1. Sin entrar en más detalles, estoy absolutamente de acuerdo en todo lo que nos comentas en esta interesante reflexión… sin embargo, me gustaría señalar que el apellido de este pintoresco y mercantil personaje es “Piñera” y no “Piñeira”, al menos así lo conocemos por estas latitudes….

    Saludos desde Chile…

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