Positano y la costa Amalfitana.


Algo pasa en cierta zona de mi cerebro, sin poder detallar si se trata del lóbulo derecho o izquierdo, que me impide interpretar lo que esta sucediendo. Una semana sin ser capaz de interpretar. Desde el regreso de Nápoles, un tema nuevo e insospechado anteriormente  ha venido a cruzarse en mi mente con la actual crisis económica sin que ambos tengan relación.

Mi sorprendente toma de conciencia de este fenómeno para nada nuevo, y al que tanta gente en el mundo y en Italia no parece darle mucha importancia, hace que me sienta como víctima de un cortocircuito interno, que afecta casi a mi propio organismo. Esto es la maffia.

La ultima vez me encontraba en  pequeña excursión frente al mar Tirreno. En lo que se llama la Costa Amalfitana.

Tome el taxi que me llevaría al puerto de Nápoles para tomar el aliscafo hacia Sorrento. Mi prevista visita a Pompeya quedaba anulada por decisión Papal. El Pontífice no se que “tan santo” sea, había decidido visitar Pompeya el mismo dia que yo. Ochenta mil personas lo esperaban y ya los sistemas de seguridad del Santo Reino se habían activado con el fin de no dejar volar una mosca en el lugar. Mala noticia para el pobre turista que yo soy. No hay peor noticia para un turista que encontrarse con accesos cerrados, con museos cerrados y con 80.000 personas alrededor, cuando desea des-mortalizar una estatua, ni menos una vista general. Por lo que  Pompeya sera para otra ocasión.

El joven napolitano que conducía el taxi trataba de saber por todos los medios y en todos los idiomas que clase de turista era yo para ver hasta que punto podía introducirse sutilmente en mi billetera con mi aprobación. Partió en otra dirección que la del puerto, y yo le hice ver en buen italiano que estaba muy apurado y no tenia tiempo para dar vueltas inútilmente. “Disculpa- me dijo- pretendía mostrarte algo del centro.” Comprendase que hay maneras mas deshonestas de ganarse la vida.

Mi barco a Sorrento partiría y solo me quedaban unos minutos para que al llegar, me hiciera la jugada de que no tenia vuelto. Nuevamente le hice entender que la treta ya era conocida y que le daría una propina pero que estaba apurado. Se resignó al fin a dejarme ir con una sonrisa de desconsuelo.

El trayecto es corto ya que los barcos son veloces. En media hora pude admirar los farallones de la accidentada costa Amalfitana y la marina de Sorrento.

Farellones de Sorrento

Farellones de Sorrento

Salté rápidamente al bus que me llevo al pueblo para alquilar un scooter. Tenia poco tiempo y quería recorrer la costa con la brisa marina en el rostro. Detenerme a la orilla de la sinuosa y estrecha ruta para admirar acantilados y mar azul, sin sentir la presión del tráfico. En media hora estaba saliendo de Sorrento,  dirección Positano.

Cielo azul, mar azul. Brisa marina, bosque, monte, paredes calcáreas, naranjos y flores. Aromas exquisitos y sol. Esta atmósfera, la misma desde hace siglos se repite kilómetro tras kilómetro.

Mar Tirreno

Mar Tirreno

Ese mar Tirreno toma el nombre del antiguo pueblo tirreno mas conocido como Etrusco. Tiene sus fronteras con Sardeña, Corcega y Calabria y fue escenario de famosas batallas entre Roma y Cartago durante las llamadas Guerras Púnicas, donde Roma impuso por primera vez su poderío a los Cartagineses venciendoles en el estrecho de Messina por allá por el año 264 a.c.

Grande es mi tentación de continuar hablando de ese remoto pasado, pero no solo de historia esta hecha esta tierra sino de costumbres y tradiciones que han conquistado el corazón de los pudientes que hicieron de esta región en los años 50 un paraíso para magnates y estrellas de cine.

Los buses Pullman en la ruta anuncian la proximidad de Positano. Positano es un lugar de sueño. De él decia Steinbeck que “no parece verdadero hasta que se esta en el, pero del cual se siente con nostalgia toda su profundidad  realidad cuando se le ha dejado“.

Positano un pueblo de sueños.

Caminar por sus calles no se compara a recorrerlo en una vespa. Hasta se imagina uno ser por unos segundos el protagonista de uno de esas películas del neorealismo italiano de los 60. La magia de un cierto  pasado esta aun allí. Aunque para muchos es también una cuestión de esnobismo.

Mas fotos aquí.

Ligada a la historia esta la cocina italiana, tan variada y rica en productos de la tierra como de un savoir-faire de hace siglos. Se acercaba la hora del almuerzo y se imponía un buen aperitivo a la italiana, si señor. Un Campari con naranja y hielo y una vista como para que se te caigan los dientes.

Iglesia de Praiano.

Iglesia de Praiano.

Despues del delicioso Campari el apetito estaba en su apogeo y el menú de la Trattoria S. Genaro en Priano proponía lo siguiente:

Scialatelli (gruesos espagetis hechos en casa) con marisco.
Scialatelli alle scoglio.
Gnocchi alla sorrentina.
Scialatelli zucchine e gamberi.
Risotto allo scolglio.
Linguini allo scoglio.
Scialatelli li galli (pez espada y tomates).

Yo pedi una entrada de sepias (sin pensar en su tamaño) y  scialatelli con mariscos. Nada mas que mostrar las fotos se me hace agua la boca.

Entrada de sepias a la plancha.

Entrada de sepias a la plancha.

Scialatelli hechos a la mano y mariscos.

Scialatelli hechos a la mano y mariscos.

En medio de este festival de sabores y panoramas la lectura del diario me recuerda la sórdida actualidad napolitana. Roberto Saviano esta en todos los periódicos. Aunque vive día y noche escoltado por tres policías italianos ya que condenado a muerte por la Camorra, ha aparecido la anoche anterior en una emisión de Canale 7. Hoy los diarios dan la noticia que se ha filtrado: Roberto Saviano será asesinado con una bomba escondida bajo el coche poco antes de la próxima Navidad. Esta es también la amenaza del boss, Francesco Sandokan Schiavone quien, a través de cinco cartas, desde la carcel,  le hace saber que la publicación y el éxito mundial de su libro Gamorra le hace merecedor de la muerte por explosión. Esta técnica recuerda el asesinato del juez Falcone junto a su esposa y sus escoltas en Mayo del 92, por haber desafiado el “sistema” en Sicilia.

Pienso que Roberto Saviano es hoy a pesar suyo un héroe moderno, un hombre de otra especie como ya no se encuentran, y esto me conmueve. Me conmueve su combate, su tenacidad contra el crimen organizado y su humanidad, dentro de la indiferencia general.
Torna a Sorrento dice la canción napolitana:

Guarda il mare com’e bello!
spira tanto sentimento.
come il tuo soave accento, che me desto fa sognar.
senti come illeve salle, dai giardini odor d’aranci,
un perfumo non v’ha eguale per chi palpita d’amore.
e tu dicro parto addio,
t’allontani dal mio core, questa terra del amore,
hai la forza di lasciar.
ma non mi fuggir, non dar mi piu tormento, torna a sorrento non farmi morir
.

“No me hagas huir, no me des mas tormento, vuelve a Sorrento, no me hagas morir.” -dice el final.

Mi regreso a Nápoles por la tarde me hace sentir en los ruidos de la ciudad, en sus colores de suciedad, y la amenaza de un monstruo que nadie quiere ver ni afrontar por estas tierras.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

One thought on “Positano y la costa Amalfitana.

  1. Hola, que bonito e interesante tu relato sobre la costa amalfitana.
    pretendo ir 4 ó días para conocerlo, perp mis fechas son desde el 1 de Noviembre en adelante y me da miedo pensar que haga un tiempo muy frio y no poder disfrutar de las bondades de la zona.¿Me puedes aconsejar?Lo de alquilar una vespa creo que no voy apoder resistirme a hacerlo…
    Un saludo

    ana

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