Manual para cretinos absolutos.


Hay ciertas cosas que hacen parte de una forma u otra de nuestra vida cotidiana  y sin embargo no las sentimos, o no las vemos simplemente. Caminan como nuestra propia sombra, a nuestro lado, y no las sentimos. Christian Morel les da el nombre de la “información ordinaria”. Estas nos ponen en dificultad la mayoría de las veces. Ante ellas nos sentimos imbéciles, inútiles y sobre todo desamparados.

Cuantas veces no nos hemos encontrado con paneles de señalización rutera ambiguos, con modos de empleos que usan nuestro alfabeto, pero que parecen hablar otro idioma.

Hace unos días fui al hospital y desde la entrada, me encontré con cinco bandas de colores diferentes en el piso que partían hacia direcciones diferentes. La amarilla (lo supe al preguntarlo) llevaba a la ventanilla de inscripciónes, la de color naranja lo llevaba a uno a la sala de espera, la verde salia de la sala de espera en dirección de la sala de primeros auxilios. Una morada (era la mas larga te llevaba hasta la mismo sector donde estaban las salas con enfermos internados de no me acuerdo que afección.

Parece que este sistema evitaba al personal del hospital de hacer kilómetros y kilómetros acompañando a cada persona a un sitio determinado. Así a la gente se le decía, siga la roja o la verde y era como si le pusieran a uno en un carro que le llevaría inequívocamente a destino. Nadie se perdía y los desplazamientos estaban optimizados.

Otro día, mi mujer considerando que el pan que comprábamos se ponía duro y seco muy rápidamente, compro un aparato en el que se suponía poner harina, sal y agua hasta que se convirtiera en un pan delicioso. Lo amasaría, le daría la mejor forma y tamaño y así siempre habría pan fresco en casa. El modo de empleo venia esta vez solo en alemán ( en Suiza donde vivimos, se hablan tres idiomas en función del cantón donde resides y todo esta en tres idiomas y los aparatos traen tres modos de empleo).

Por mas que tratamos de usar toda nuestra sagacidad y nuestra perspicacia no pudimos sin usar el modo de empleo, que no comprendíamos, hacer funcionar la maldita máquina de hacer pan. Dos eran los problemas: como saber para que servía la gran cantidad de accesorios incluidos y como programar la humedad, el tipo de rotación para amasar, la altura final y el grado de esponjosidad que debería tener el pan.

Christian Morel es un sociólogo francés que se ha dedicado estudiar la vida moderna desde el interior primero en revistas especializadas y después en libros como “El infierno de la información ordinaria” o “Las decisiones absurdas”. Sus libros podrían ser una antología de humor negro ya que siempre estos dilemas en que nos pone el consumo nos enfrentan a nuestra propia imagen.

Lo de los modos de empleo lo explica diciendo que ” hay que tener en cuenta que la mayoría de las maravillas técnicas que utilizamos, hacen cuerpo con su modo de empleo: el objeto y su documentación son inseparables. Entonces todo sucede como si la complejidad hubiere sido extraída del objeto, de su realidad técnica y transferido hacia la información, la que es indispensable para aprovechar las funciones del objeto. El “todo automático” entonces es un engaño.”

” Detras de cada objeto y su documentación esta el aspecto “idiotaproof”. El utilizador es percibido como un cretino absoluto e inerte que necesita ser asistido masivamente en cada etapa.

Le pregunté a mi mujer decepcionada por la compra de la máquina de pan, mijita, que hacemos seguimos comprando en  la panadería, o tomamos clases de alemán?.

No me respondió.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

One thought on “Manual para cretinos absolutos.

  1. ¡Muy bueno!!!. Perfecta la ejemplificación de la famosa máquina de pan, yo me siento una desamparada absoluta de las nuevas tecnologías.”…objeto y su documentación son inseparables…”.Y así termino detestando al pobre objeto….

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