De Alaska a Ushuaia en bici: los primeros 850 kilómetros.


Continua aquí el relato de nuestros dos amigos suizos que se fueron un 1 de Mayo a recorrer América en bicicleta de norte a sur. Decididos a llevar adelante su combate contra una enfermedad mortal que aqueja a uno de ellos, llamada mucovicidosis. La última vez los dejamos cuando llegaban a Prudhoe Bay.

De Prudhoe Bay a Fairbanks en Alaska.

Es difícil comenzar a contar nuestro viaje después de haber pasado estos últimos 24 días tan ricos e intensos. Comenzaremos simplemente por allí donde quedamos la ultima vez en Prudhoe Bay, una ciudad en el extremo norte de Alaska.

Después de haber vivido ocho días a la espera de una mejoría improbable de la meteorología con vientos que no cesaban de soplar a 60 km/h haciendo oscilar la temperatura entre 15 y 20 °C bajo cero, la famosa Dalton Higway se mantuvo cerrada a los vehículos incluyendo a los camiones.

Después de haber analizado todas las opciones nos resignamos no sin sentirlo, a tener que buscar un transporte en camión. Dolorosa realidad la nuestra. La idea hizo camino poco a poco en nuestra mente. La suerte de abandonar este llano ártico se presento bajo la forma de un “trucker” bien simpático, Floyd. Su camión ultra-pesado nos llevo junto al centenar de kilos de equipaje 90 kilómetros que transportábamos al interior de la zona. Gracias Floyd!.

Este primer día el clima estuvo acogedor comparado con el rudo tiempo que tuvimos días antes. Así fue que pudimos dar nuestras primeras pedaleadas. Que alegría. Un paisaje que nos dejaba sin respiración con tanta belleza. La cinta de cemento se desarrollo bajo las ruedas en esta inmensidad blanca y bajo un silencio ensordecedor.

Sin embargo todo se echo a perder hacia el final del día cuando Vincent se percató que le faltaba un pequeño saco que llevaba siempre a la espalda y que contenía una linda cantidad de dolares, los papeles de identidad, la visa para los Estados Unidos y las tarjetas de crédito. Enfin … todo!

Si poder probar nuestra identidad y sin medios de comunicación durante los siguientes 360 kilómetros el cuadro se comenzaba a oscurecer como también el tiempo en los días que vendrían, aunque esto lo sabríamos mas tarde.

Que hacer?. Como reaccionar?. Una vez pasada la sorpresa, decidimos dejar nuestras bicicletas algo camufladas y ponernos a hacer stop en esta ruta desierta regresando a Prudhoe Bay. Una noche sin dormir, unas llamadas telefónicas y un camión nos llevo nuevamente hacia donde estaban nuestras bicicletas sin haber podido encontrar el maldito saco. Perdiendo casi la esperanza, decidimos avanzar hacia nuestro objetivo y alcanzar la ciudad de Coldfoot a varios cientos de kilómetros.

Agrandar el plano

Cansados con el cuerpo adolorido y casi sin dormir, logramos hacer 55 kilómetros con un frió que mordía la piel sin que las ocho capas de ropa de Michael protegieran de algo. El termómetro señalaba -10°C y tuvimos que utilizar nuestra botella de gaz destinada a calentar los alimentos para calentar agua y así dar un poco de vida a nuestros pies y nuestras manos.

Kilómetro a kilómetro logramos llegar Coldfoot donde nos esperaban un restaurante y una estación de gasolina. Y allí que sorpresa. Floyd estaba allí tomando un café y anunciándonos haber encontrado nuestro saco perdido cinco días antes en un rincón de la cabina de su camión. Una circunstancia única esta de habernos encontrado allí los tres. Estábamos salvados. Sin embargo el saco había quedado en una custodia en Fairbanks a 500 kilómetros de allí y hubo que esperar dos días para recuperarlo y todo estaba allí hasta el ultimo centavo. Gracias nuevamente a Floyd!.

Lavados y medianamente descansados nos lanzamos a lo largo de la ruta septentrional. A medida que avanzamos el tiempo se suaviza ofreciéndonos lindos días asoleados y algo de lluvia también. Las noches que no son noches (gozamos de 24 horas de luminosidad) son frescas pero sin comparación con las primeras. El contraste es inmenso: lo blanco de la inmensidad de North Slopes deja paso al bosque y una vez llegados al Paso de Atigun los arboles harán su aparición.

Paso de Atigun, Alaska

Hemos visto caribúes alces, castores y otros especímenes desconocidos para nosotros, ademas de un oso que aterrorizado por dos seres barbudos en sus bicicletas, se detuvo curioso antes de entrar en el bosque.

La Dalton Highway es la única que une Prudhoe Bay a Fairbanks y se extiende sobre 840 kilómetros. Asfaltada en solo 1/10 parte, ni negocio, ni estación de gasolina ni habitaciones, prácticamente nada. Imposible entonces reabastecerse en alimentos y con solo dos paradas para comer, le llaman la “Kamikaze Trail”.

Esta denominación es la mejor ilustración de lo que nos pasaría mas tarde. Durante una bonita bajada, Vincent se lanzó a gran velocidad sin perder de vista, así como por intuición, la dinámica de su rueda. Apenas tuvo el tiempo de levantar la vista, se embutió violentamente en la bicicleta de Michael. El vuelo de cóndor lo realizó antes de caer estrepitosamente al suelo. Resultado del accidente una rodilla a mal traer y rasguños múltiples. La estructura de la bicicleta sufrió una avería la cual mediante una seudo-reparación nos permitió avanzar aun 100 kilómetros.

A menos de 54 kilómetros de la segunda mas grande ciudad de Alaska nos encontramos hoy 21 de Mayo con la estructura de la bici rota, esperando al borde del camino para que un vehículo nos lleve a Fairbanks. Frente a esta nueva dificultad no nos queda mas remedio que se nos envíe una nueva estructura desde Suiza. Cuanto tiempo tomara y cuanto nos costara?. Imposible decirlo pero cueste lo que cueste les estaremos haciendo llegar novedades. Probablemente esta vez desde Whitehorse en el Canada.

Hasta la próxima.

Michael y Vincent.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

One thought on “De Alaska a Ushuaia en bici: los primeros 850 kilómetros.

  1. Hola,

    Soy Joanes Gibelalde, un ciclista vasco que hoy 16 de junio llegará a Fairbanks, salí la semana pasada desde anchorage.

    Pararé un día en Fairbanks y como vosotros me dirijo a Ushuaia siguiendo la alaska highway, espero que nos veamos, un saludo y uun poco se suerte.

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