San Gimignano (Toscana).


A pocos kilómetros de Volterra esta San Gimignano y sus torres edificadas cerca del año 1150. Las numerosas torres de San Gimignano se mantienen intactas desde el momento en que la defensa de la ciudad paso a manos florentinas en 1348. La ciudad exangüe por las luchas intestinas y la peste negra, los nobles perdiendo su influencia, vivió un largo periodo de paz interna. En un comienzo la ciudadela debió su prosperidad al ser atravesada por la Via Francigena, un de las principales vias de peregrinaje entre Roma y el norte de Europa.

Hoy en día pasear por sus calles significa hacer un esfuerzo y desviar la mirada hacia la piedra, hacia los detalles de la construcción de la antigua ciudad, porque sino serán los productos artesanales de la región (de excelente calidad) los que acaparen nuestros sentidos de consumidor de buenos productos que podamos tener. Ver todas las fotografías del viaje.

San Gimignano

Hay bastantes cosas que ver en San Gimignano como la Capella di Santa Fina, dedicada a una niña que quedando ciega a los 10 años, pasó cinco años estirada en una plancha, ( según se dice) tratando de acercarse a Dios a través de sus sufrimientos. Santa Fina habría muerto paralizada en su plancha. Varios frescos le han sido dedicados entre los cuales los “Funerales de santa Fina” se dice haber inspirado al pintor Rafaél.

Es difícil evitar tanto turista en las calles de la ciudadela, pero habrá que reconocer que hoy son parte integrante de la vida de estos pueblos convertidos casi en museos vivos.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

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