Lo irresistíble de una cierta intimidad.


Hace unos días decidí tomar el auto, e irme a recorrer los pueblos cercanos a la ciudad de Ginebra donde vivo, para hacer fotografías. Mientras recorría la ruta nacional que va orillando el lago Leman me preguntaba que quería fotografiar. Las veces anteriores había escogido lugares que se prestaban sobre todo al paisaje como el Lavaux o el valle de Joux. O el centro de Ginebra y sus turistas y paseantes.

Esta vez me dije me voy a interesar por lo urbano esta vez. Por las aldeas.

Eran las 10 de la mañana y una capa de estratos cúmulos como llaman los meteorólogos a aquellas formaciones de nubes en capas horizontales extendidas, echaban una luz ligeramente suave y lechosa al paisaje. Esto favorecía el retrato de personas pero también permitiría fotografiar muros y calles evitando grandes contrastes.

Me detuve en uno y otro pueblo sin poder encontrar un sujeto interesante. Continué avanzando, siempre buscando hasta llegar a Vevey. Pase frente a la sede de Nestle y tuve la tentación de hacer un reportaje de la gran multinacional suiza. No lo hice por no haberme preparado con autorizaciones previas.

Un sentimiento de desazón sentí ante el hecho de no poder sacar del cotidiano de esos pueblos, algo que retratara este país a través de su propia especificidad. Debo decir que las calles estaban bastante desiertas lo que es común en la región. Suiza es un país donde se respira calma y silencio.

El silencio es el de de jardines, de parroquias con sus callecitas atravesadas de tanto en tanto por una bicicleta, o por el juego de niños sin alcanzar aun la edad escolar.

Me pregunte como se fotografía la intimidad ?. No obtuve la respuesta. No la he encontrado en ningún libro, en ningún manual. Tendré que hacerlo por mi mismo.

El pequeño país y su gente, es secreto como sus bancos, y esto lo hace bastante irresistible.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

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