Recuerdos de la Isla de Chiloé.


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Al cumplir mis 18 años después de haber hecho algunos trabajos para reunir dinero, decidí viajar al sur de Chile, a una tierra de leyendas en las que vivía una parte de mi familia que dada la distancia que nos separaba, había tenido pocas ocasiones de visitar.

Debo decir que esto sucedía en los años 70 en un momento de nuestra historia rico de vicisitudes políticas. Eran los tumultuosos años de la Unidad Popular, del gobierno de Salvador Allende y el país despertaba una enorme curiosidad en el extranjero por lo que sucedía sin saber entonces, que las ilusiones nuestras se transformarían en horror y dictadura.

Pero eso es otra historia. Los sucesos de Mayo del 68 no estaban lejos, como tampoco la guerra de Vietnam, ni el movimiento de los Panteras Negras y Angela Davis en USA.

Tome el tren que iba a Puerto Montt, ciudad que no veía desde pequeño, desde aquel terrible terremoto de 1960. A Chiloé se llegaba por el mar en un ferry, ya que la linea de ferrocarril terminaba en la extremidad de lo que era para nosotros el Chile continental. En aquel tiempo no existía la Carretera Austral.

Chiloé es una tierra de leyendas y de monstruos que acechan las niñas vírgenes cuando se alejan de sus casas. Barcos fantasmas iluminados por la noche, se acercan a la costa para embrujar a quienes se atrevan a mirarles.

Chiloé es una isla cerca del fin del mundo y hasta allí llegaron jesuitas en el siglo XVII para evangelizar sus habitantes.

Sacerdotes extranjeros quienes venían de Baviera, Hungría y Transilvania, fueron los que durante el siglo XVIII dieron impulso a la construcción de iglesias más perdurables que sus antecesores españoles. Ellos aportaron los diseños, inspirados en las iglesias de sus países, y parte de las técnicas de construcción.

Por su parte, los carpinteros chilotes aportaron la mano de obra, los materiales y técnicas propias, muchas de las cuales estaban inspiradas en la construcción de navíos. Algunas no han resistido el paso del tiempo y han caído o han debido ser demolidas, pero otras se han mantenido en pie por casi 300 años y son algunas de las construcciones en madera más antiguas que quedan en pie en el planeta. La necesidad de preservarlas hizo que 16 de ellas fueran declaradas Monumento Nacional y que el año 1993, la Fundación Cultural Amigos de las Iglesias de Chiloé postulara a estos 16 templos como candidatos para ser Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Fueron declaradas como tales en el año 2000.

Estuve visitando algunas de estas iglesia y desde una de ellas, la de Chonchi, se escuchaba por potentes alto-parlantes, la voz de un sacerdote fustigando los habitantes contra el Gobierno de Salvador Allende.

Era una mañana de domingo húmeda y fría (en Chiloé los días de sol hay que haberlos merecido) y al estar repleta la iglesia escuché el llamado del señor cura desde la Plaza de Armas de enfrente. Eran tiempos en que nuestro país vivía separándose en dos bandos irreconciliables y la iglesia en aquel tiempo jugó su rol de instigación antidemocratica.

Otros días pasaron. Yo continué visitando y buscando mis primos y así fué como un día llegué a Castro la ciudad mas grande de la isla y pude probar la especificidad de la cocina chilota con sus curantos, chapaleles y milcaos.

Allí me hablaron de tantas leyendas como la de la Pincoya, el Caleuche, el Trauco y otras mas. Y voy terminando aquí la narración de ese circunstancial descubrimiento mío de la isla. Quedan muchas cosas por decir pero por ser este un blog, para notas cortas, me los dejo para una próxima vez.

Fotos de Iglesias de Chiloé.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 40 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 30 años en Europa.

5 thoughts on “Recuerdos de la Isla de Chiloé.

  1. Falta una semana para emprender un esperado viaje que me llevara -en una de sus etapas- a esta mítica isla plena de leyendas. espero que no me defraudará en absoluto.

  2. Lindas las fotos, le servirán a mi hijo para hacer un trabajo en artes. Sería bueno que las imagenes tuvieran el nombre de donde son las iglesias. Ej Iglesia de Achao…etc.Si se puede claro.

  3. Otro lugar agradable de visitar es Queilen, con extensas playas de arena, frente al volcán corcovado y con las mejores playas de baño de la isla de Chiloé. Además esta super cerca de algunas iglesias tradicionales chilotas.

    saludos. Los esperamos!

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