Suizos y extranjeros en Suiza.


Suiza es un país asombroso y esto por varias razones.Una de de ellas es que no está muy claro que es lo que crea la cohesión nacional en este país con 4 idiomas y dos religiones.

Con más del 21 % de extranjeros entre los 7,5 millones de habitantes, la Confederación Helvética ha tomado la costumbre de considerarse una patria que acoge difícilmente a los extranjeros.

Esto es erróneo. Suiza es mucho mas mestiza de lo que se puede pensar. Cada día que pasa, los suizos están mas conscientes de sus orígenes variados. Exceptuando los habitantes de algunos cantones alemanes como Uri, Schwytz, Nidwalden o Obwalden, a nadie se le ocurriría pensar que sus antepasados son los “Waldstaetten”. El perímetro de la Confederación ha cambiado mucho en 700 años.

El primer cantón bilingue, el cantón de Fribourg, fué incorporado en 1481. Todos los otros cantones tuvieron que esperar hasta comienzos del siglo XIX para incorporarse a la Confederación . Según Philippe Wanner, investigador del Foro suizo para el estudio de las migraciones, durante el censo del año 2000, el 7,4 % de suizos, es decir 520.000 personas indicaron haber adquirido la nacionalidad por naturalización. Más de 315.000 suizos fueron así bi-nacionales.

El gobierno practica una política de naturalización mas bien restrictiva. La tasa de naturalización dobló desde los años 90 para fijarse al 2.5 % actualmente. Solamente en 2006, 46711 extranjeros se convirtieron en suizos.

Muchos franceses llegaron a Suiza desde el reino de Francia a prtir de 1685. Durante los siglos XVIII y XIX, pastores ingleses se instalaron en el país. En el siglo XIX numerosos alemanes desarrollaron negocios y gracias a importantes obras ferroviarias a fines del siglo pasado, los italianos fueron masivamente llamados a trabajar al norte de los Alpes. Estos aumentaron nuevamente después de la Segunda Guerra Mundial.

En 1970, el censo nacional establecía el record de un millon de extranjeros. Al contingente de italianos se agregaron españoles, portugueses, yugoslavos y turcos. En los últimos 50 años, cinco millones de imigrantes obtuvieron un permiso de estadía y más de 7 millones de permisos temporarios fueron acordados.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

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