Un frío invierno en el Valle de Joux.


El invierno se ha instalado en Europa y para aquellos que no tenemos costumbre de practicar deportes de invierno ( esquiar es algo que se aprende mas fácilmente cuando pequeño) pudiera parecer un estación del año donde mas convendría quedarse en casa al abrigo del frío. Esto sería cierto si no descubriéramos otros placeres que nos puede brindar la nieve y por que no, el frío. Solo basta estar bien equipado.

Ayer por la mañana la meteorología anunciaba sol hasta entrada la noche y después lluvia. Tenia algunas horas por delante y decidí aprovecharlas. Tome mi cámara fotográfica con los dos objetivos que tengo, llene el estanque del auto de gasolina y me fuí a la montaña. El GPS me decía que solo 40 kilómetros me separan de un valle al otro lado de la cordillera del Jura suizo. Allí esta el Valle de Joux y su lago congelado. Este valle esta a solo 1000 metros sobre el nivel del mar y lo cubren grandes bosques de abetos y pinos. A menudo el valle queda aislado del resto del mundo por el mal tiempo, aunque no por mucho tiempo. Viven allí unas 6000 personas que trabajan esencialmente en la industria relojera.

La naturaleza del valle es salvaje y al norte y sur los bosques son muy densos, sobre todo lindando con la frontera francesa. No se aconseja penetrar en el bosque sólo, o sin haber anunciado su plano de excursión. El peligro esta en perderse ni más ni menos. En medio del bosque existen algunas cabañas muy sumarias que permitirían refugiarse por unas horas pero no mas. Disponer un GPS y un teléfono celular pueden ser útiles aunque no siempre se encuentra conexión. El tiempo puede cambiar rápidamente. Si se tomas ciertas precauciones no es necesario ir tan lejos en el bosque ya que la naturaleza esta muy presente en todo el valle. En el valle y alrededor del lago hay varios pueblos como Le Pont, L’Orient, Le Sentier y Le Brassus.

Ver más fotos en mi página de Flickr

Después de atravesar el paso de Marchairuz a 1400 metros, donde existe un hotel-restaurant , se inicia una bajada que serpentea por las colinas y que termina a escasos kilómetros de la orilla del Lago de Joux. Yo me detuve primero antes de iniciar la bajada. Varios vehículos se ocupaban de limpiar la nieve caída y abrir un pasaje seguro a los vehículos. Además preparaban las pistas de esquí de fondo. El valle es un paraíso para miles de esquiadores de fondo y esta considerado como uno de los dominios mas extensos de Europa Central para la práctica de este deporte.

Me quedé allí una hora, y gracias a mis raquetas de nieve pude caminar sobre una deliciosa capa de nieve fresca donde se veían muy claramente las huellas de animales que habían cruzado por allí durante la noche. Estos pueden ser ciervos, zorros, linces, jabalis, liebres y otros mamíferos. También se pueden encontrar diferentes variedades de champiñones. Cerca de mediodía hice una pausa para almorzar en la aldea de Le Pont esperando una luz mas propicia que la de tener el sol dandome en la cabeza.

En una extremidad del lago congelado en el cual patinaban el fin de semana pasado varias familias, – lo que dio lugar a un reportaje a la televisión ya que no había marcaje de seguridad y cada uno patinaba corriendo sus propios riesgos, – se encuentra la aldea de Le Pont y detras de ella una montaña con forma de diente llamada la “Dent du Vaulion”. Alli he podido subir en varias oportunidades y se puede gozar de una fantástica vista de todo el valle, de la cual desgraciadamente no guardo fotos.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

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