Lunes 12, llegada a la fazenda Piuval, Mato Grosso


Mañana voy a hacer dos o tres compras ya que estoy sin maleta sin nada. Jabón, repelente para mosquitos y como tengo una barba que esta creciendo me detengo donde Esteban quien le corta el pelo a un cow-boy pantanero, con un acento digno de un vaquero de Nevada. Por primera vez en mi vida siento el sudor correr por mi frente y los ojos. Esteban, el peluquero, anda por los 70 años y no pierde tiempo en palabras. Mejor para mi, así se concentra en no cortarme la cara con su navaja. Salgo sin la cara ensangrentada y esto me cuesta 5 francos suizos.

El otro personaje que también ronda los 70 es un señor en la Plaza República que vende miniaturas de la fauna de la región, como me dice que es artesanía, yo le creo ya que a mi me servirán para mi blog.

A las 11h30 llega un coche de la Fazenda Piuval a buscarme. Pasaremos a buscar tres alemanes al aeropuerto y yo tratare de recuperar mi equipaje. Mi maleta llego el mismo día que yo pero tarde por la noche. Sorprendente rapidez para un equipaje expedido al corazón del Brasil y para el que yo tuve que tomar tres vuelos. Estoy contento.

Una hora y media mas tarde tomamos la Transpaneira y de allí por una pista de tierra muy roja alcanzamos la hacienda. El lugar es extraordinario. Frente a las habitaciones, la piscina, y mas allá un llano muy grande donde pastan unas cien cabezas de ganado.

Me recibe Rosario la recepcionista y conversamos como si ya nos conociéramos de antes. Es simpática y amable. Me cuenta que Ico será mi guía durante la semana. Y que cada día tendré una excursión ( 2h30 de caballo, 2h30 de embarcación, un safari nocturno como le llaman, mas 2 horas diarias de caminata). Ico me acompañara siempre. El nació en este lugar, tiene 28 años y le gusta la fotografía. Trabaja mucho como todo el personal aquí y no tiene un salario muy alto.Hace de guía por la mañana y por la tarde y después de una ducha sirve a los clientes en el restaurante.
Ese mismo día hacemos un paseo de reconocimiento del lugar. Desde el punto de vista del rendimiento fotográfico nada top. En la selva hay mucha vegetación y poca luz y mi teleobjetivo consume bastante luz, el día no esta muy asoleado y no se ven muchos “bichos” como llaman ellos a los animales.

Sobre todo vemos algunos Araras azules, unos papagayos muy vistosos y ruidosos que vuelan en pares y a raras veces en bandadas. Algunos monos somnoléan en lo alto de las ramas y un coati se escapa a gran velocidad. Conversamos y nos entendemos muy bien con Ico.
Al final de la caminata toma una varilla, da unos toques a una rama de árbol y por milagro aparecen cientos de hormigas. Me explica que estas hormigas si pican, te inoculan una substancia toxica que produce una reacción alérgica y altas fiebres. Yo no toco, me alejo y seguimos el camino. Los mosquitos hacen su aparecida dentro de la selva ya que la tarde es calurosa. Volvemos a la Pousada.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

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