El rey Abdallah entra en la ciudad de Ginebra.


Los comerciantes de Ginebra se frotan las manos y no por elfrío del otoño sino por la víspera de excelentes negocios.

Efectivamente el rey Abdallah de Arabia Saudita se ha instalado en la ciudad alquilando completamente el Hotel Pressident Wilson . Según ciertas empresas de alquiler de coches la corte real mobilizaría algo de 150 vehículos diversos, con un costo estimado de 350 000 dolares diarios.

El rey Abdallah posee una residencia en Collonge-Bellerive, barrio chic de la ciudad donde esta vez, ni él ni su corte constituída por varios centanares de personas, han puesto los pies. En cambio S.M. el rey de Arabia Saudita a alquilado la Suite Imperial del Hotel President Wilson, quien es según Forbes Magazine la mas grande existente en el mundo con sus 1.600 m2. Está blindada integralmente y ocupa todo el ultimo piso del hotel.

A solo unos metros de allí un estacion de servicio Agip aficha precio de la gasolina sobrepasando $1.50. Impotencia la de los consumidores al saber que el rey Abdallah, “como Midas” se enriquece mientras duerme.

La ciudad de Ginebra es una ciudad para el lujo, pero se trata de lujo discreto. De aquel que atrae mas y mas millonarios exactamente por esta discreción legendaria de los suizos.Alli esta uno de los grandes centros de la finaza internacional y allí estan también grandes estrellas del cine,de la formula 1, y del showbiz.

Los ginebrinos sienten esta excepción en sus calles solamente en Agosto, o sea en período de las Fiestas de Ginebra, donde una población árabe con sus típicas túnicas “djellabas” (blancos para los hombres y negros para las mujeres) pasea y compra en las tiendas de lujo de la ciudad.Esos días crece una cierta exasperación al ver tanto derroche y tanta ostentación que choca el espíritu calvinista de las habitantes.

Pero es también lo que caracteriza a Ginebra entre otras cosas… lujo y discreción.

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About Hugo Orell

Soy americano del sur. Formo parte de una cultura que se asienta en Europa, aunque se desliza hacia los Estados Unidos estos últimos 45 años. En mi país la influencia del modo de vida de la primera mitad del siglo pasado, es europea. Mis antepasados traen a Chile desde España arte culinario, tertulias, arquitectura y moda. Francia es un país soñado por toda la aristocracia chilena de la época. Los chilenos crean la leyenda de “Chile: Suiza de américa del sur“. Una literatura germánica me hace soñar con un territorio ideal que estaría situado en la zona de la Baviera del sur alemán, con ciudades medievales, donde sabios artesanos contribuyen a crear la riqueza del modo de vida de las clases burguesas europeas. Ciudades como Brujas, Salzburgo, Estrasburgo, Amsterdam, me hacen soñar con sus astrónomos, pintores, conventos y catedrales. Quizás la influencia de mis lecturas de adolescencia, donde Herman Hesse juega el primer papel. El destino hace que sintiéndome profundamente chileno, y habiendo participado activamente en la aventura liberadora del proceso popular chileno, en la época de Salvador Allende y de la Unidad Popular, me encuentro viviendo desde hace mas de 35 años en Suiza.

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